OCE. Debate 022 (4/9)
1.1.3. Una Visión Complementaria de Calidad: La Escala de Calidad de Centros Preescolares
Otra manera de describir y definir la calidad educativa es crear un conjunto de indicadores (no solamente uno o dos) que forman un perfil de calidad de los centros educativos. Este perfil describe el ambiente educativo que experimentan los niños y las niñas, las condiciones de infraestructura de los centros, la manera en que funcionan, se organizan y se relacionan con las familias y las comunidades. Pensamos que este enfoque es complementario al enfoque que se basa en logros académicos.
Entre el 2001 y 2006, un grupo de trabajo participó en la construcción de una Escala de Evaluación de la Calidad para Centros Educativos Preescolares (ECCP) como parte del Proyecto Intersectorial. La ECCP ha sido probada y aplicada en varios estudios cuyos resultados reportamos en la siguiente sección. Para reflexionar sobre la Escala y los resultados de su aplicación es necesario hacer explí cito có mo esta Escala fue desarrollada y cuáles son los supuestos y principios que subyacen.
El grupo acercó la definición del concepto de calidad y su operacionalización en una escala en varias formas:
- Un proceso de reflexión sobre el mundo que queremos. Parece obvio que un
programa de calidad debería reflejar nuestra visión del mundo en que queremos vivir, aunque según las propuestas que hemos revisado un poco más arriba, no necesariamente la reflejan, más bien presentan una visión instrumental de la educación. Por el contrario, si logramos definir el tipo de ciudadano que esperamos, y a su vez el tipo de niño y niñas, podemos determinar con mayor precisión las características de los centros educativos que requeriríamos, su forma de operación, características físicas, el estilo de gestión, la forma de relacionarse de las educadoras, los niños, las niñas y sus familias, etc.
Para ayudar a crear esta visión, recurrimos a fuentes tales como el Plan Nacional del Desarrollo 2000-2006 o el Artículo 3° de la Constitución. En estas discusiones y reflexiones resultó claro que en nuestra visión queremos un país democrático, productivo, equitativo, justo, respetuoso de los derechos, que celebra la diversidad, etc.
- Y si, por ejemplo, queremos un país democrático, debemos formar ciudadanos no
solamente informados sino que también sepan cómo participar y quieran hacerlo, que sea n críticos, que respete n a otros y resuelva n conflictos en una manera pacífica, etc. Desde esta visión un programa educativo de calidad debe fomentar estas características y competencias en los niños y debe organizarse en una manera consistente con lo que queremos. Es decir, el ambiente debe ser democrático y sin discriminación. Debe ayudar a niños y niñas a participar activamente. Debe estar libre de violencia. Tanto el currículo como la organización deben reflejar y aportar al desarrollo de estas condiciones, características, actitudes, valores y competencias.
- Una revisión de programas y evaluaciones. La evaluación de la educación
preescolar del DGE (SEP, DGE: 2002), los diagnósticos realizados como parte de la Reforma Preescolar en más de 500 centros y las estrategias y estándares de desempeño del Programa Escuelas de Calidad nos ayudó a identificar dimensiones generales asociadas con la manera de concebir un programa de calidad en México.
- Entrevistas con participantes en el sistema educativo. Entrevistas con niños,
madres y padres de familia, maestras, directoras, supervisoras y autoridades educativas nos confirmaron que existen múltiples definiciones de calidad pero también áreas de traslape .
Estas exploraciones nos llevaron a crear un conjunto de indicadores de calidad, en varias categorías. Incluimos algunos que frecuentemente aparecen en la literatura tales como el número de niños por adulto y las calificaciones profesionales de las educadoras. Pero se crearon otros que responden a criterios de la experiencia en el grupo (p.e., un proceso educativo que promueve participación activa de los niños en su propio aprendizaje). Este ejercicio fue sometido a consideración y debate de un grupo amplio de personas en un Foro y, con base en los comentarios, se hicieron algunos cambios.
Una vez identificados los indicadores, que en su conjunto representaba una definición de calidad, el reto fue construir un instrumento para recolectar la información necesaria para convertir los indicadores en algo tangible que permitie ra dar seguimiento a programas. Buscamos instrumentos existentes en el sistema educativo y encontramos por ejemplo, uno denominado “Cédula de Inspección,” para el uso de supervisores. Encontramos que el énfasis en la cédula, esencialmente una lista de cotejo, se centraba en las dimensiones de insumos o infraestructura y de la gestión educativa (basada en una concepción muy limitada y muy cercana al manejo administrativo), con poca atención al proceso educativo. Decidimos crear una escala nueva y más balanceada que permitiría evaluar cada uno de los indicadores identificados. En el proceso, consultamos las escalas construidas en otros países.
Tomamos varias decisiones fundamentales. Decidimos:
- Incluir 4 dimensiones generales de calidad para organizar la descripción de calidad. Estos son:
Gestión educativa. Este concepto incluye tanto procesos administrativos como liderazgo, trabajo en colectivo y planeación con una visión de mediano y largo plazo.
Proceso educativo (o pedagógico). Esta dimensión tiene su centro en la noción de aprendizaje activo y el desarrollo integral de los niños y las niñas. Se enfo ca en las interacciones que ocurren en el aula .
La relación de la escuela con su entorno. Observa la comunicación y promoción de asuntos educativos de parte de la escuela con la familia y en la comunidad, así como, el nivel de participación de la familia y la comunidad en del proceso educativo.
Los recursos disponibles. Esta dimensión se refiere a los aspectos de recursos humanos y materiales suficientes para cumplir con los objetivos del programa educativo.
2. Una segunda decisión fue ordenar observaciones para cada indicador en un continuo para permitir a evaluadores calificar características a lo largo del continuo. Es decir en vez de calificar como de “si” o “no”, cada indicador (o ítem) contiene diversas aseveraciones que se puntúan en una escala de cinco valores:
1 (Inadecuado), 2 (Incipiente), 3 (Básico), 4 (Bueno), 5 (Excelente).
El puntaje denominado “básico” (3) es un puntaje que se espera que todos los programas pueda n lograr. El “excelente” (5) representa algo que pocos van a lograr pero representa un nivel de alta calidad.