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OCE. Debate 022 (6/6)

La reforma constitucional a través de la cual, a partir del próximo año se incluyen, dentro del ciclo de educación obligatoria, tres años de preescolar ha despertado una gran inquietud por las implicaciones que conlleva para las niñas y niños de familias que viven en situación de pobreza. El riesgo inminente de daño colateral  ocasionado por la reforma, afecta primordialmente al  segmento de la población infantil que  no tendrá acceso a ninguna escuela de  preescolar y contribuirá  a engrosar las cifras del rezago educativo. Es un hecho: actualmente el sistema educativo nacional  no tiene la capacidad de ofrecer preescolar a toda la población en edades de 3 a 6 años Los afectados nuevamente serán los más pobres para los cuales los primeros peldaños actuarán como un obstáculo que puede resultar infranqueable y no como la oportunidad de un comienzo promisorio para su trayectoria escolar.   Para estos miles de niñas y niños, la igualdad de oportunidades, señalada en el PND (2007-2011) como uno de sus ejes programáticos, no será sino una promesa cuyo incumplimiento  afectará de manera irreversible su desarrollo futuro.

El otro lado de la moneda consiste en que, como ya estamos observando, la obligatoriedad de preescolar presiona para dedicar mayores recursos públicos y privados a este nivel y permitirá que un segmento de los niños de lo sectores desfavorecidos de la sociedad para los que anteriormente el preescolar no existía, tengan la posibilidad de acceder a este servicio.  Por tanto, en contextos de pobreza,  la obligatoriedad del preescolar habrá de potenciar dos tendencias sólo aparentemente contradictorias en términos de escolaridad: ampliación y  exclusión.

La manera en la que un sistema educativo se amplía no es un fenómeno "inercial" y menos aún "natural". Sus modalidades requieren una explicación sociológica que incluye determinantes económicos, políticos y culturales. Hemos explorado aquí, un  ámbito bien delimitado de la reciente ampliación del sistema: las niñas y niños de familias pobres que ya están  incorporados al sistema educativo nacional y asisten a preescolares de CONAFE.

Como punto inicial y, en lo que podemos considerar una ventaja, diremos que los infantes que asisten a un preescolar adquieren por ese mismo hecho cierta visibilidad. Considérese como contraste,  la situación del niño o la niña de una familia de jornaleros agrícolas migrantes que no tiene la oportunidad de asistir a ningún preescolar. La visibilidad  social de estos infantes es prácticamente inexistente y su vida se ciñe a las eventualidades del peregrinar de sus familias.  En cambio, el niño que ingresa a  preescolar adquiere una existencia social distinta. Por ese mismo hecho podemos asumir que posee una  acta de nacimiento, una cartilla de vacunación y, en términos generales sus condiciones de vida no transcurrirán ya únicamente dentro del universo privado de la familia, sino que estarán sujetas a un mínimo control social  que si bien no impide, si limita casos graves de maltrato, desincentiva el trabajo infantil y sitúa al  niño en posibilidad de acceder a las oportunidades relacionadas con la escolaridad. Así pues, los niños y las familias a las que se refiere este estudio,  no representan todo el mapa de la pobreza en México, sino sólo una porción que se ha tornado visible a través de una encuesta que  incluye a quienes asisten a preescolar y a sus familias y excluye a quienes, estando dentro de los rangos de edad preestablecidos no tienen acceso al servicio.  

Estos niños tienen, pues, a pesar de la precariedad de sus condiciones de vida, un punto de arranque positivo. Pertenecen a familias pobres y sus padres tienen una escolaridad muy baja. La comparación entre las condiciones del ambiente doméstico y el ambiente escolar nos ha permitido apreciar las ventajas que representa poder asistir algunas horas al día a un lugar mejor equipado, más higiénico y asistido por personal calificado profesionalmente.

El preescolar es un espacio normado; de ahí que padres, directores y educadores evalúen, no siempre de manera explícita, el acatamiento o la ruptura de estas reglas. La asistencia regular, tanto de los maestros como de los niños, la "disciplina" que debe imperar,  la cooperación o la participación de los padres y en general la responsabilidad de cada quien, son parámetros que se encuentran presentes en las respuestas al cuestionario. El preescolar es también un espacio de transición entre el universo familiar de los infantes y el universo escolar de los niños;  esa transición, el sentido que tiene y que debe tener es interpretado de maneras diferentes por directores y educadores por una parte y por padres de familia por la otra. Por último el preescolar es un espacio en el cual el futuro se hace presente: los adultos, padres y maestros, adscriben al preescolar ciertos objetivos y también comienzan a articular  expectativas sobre el porvenir de estos niños a partir del nivel de escolaridad que suponen pueden llegar a alcanzar.   

Los datos indican que la asistencia es un problema persistente en los preescolares. Para los maestros el problema estriba en la inasistencia de los niños, que puede deberse a enfermedades propias de la primera infancia pero que también vinculan a comportamientos de los padres de familia los cuales, ya sea  por necesidad o por despreocupación optan por no llevan a sus hijos a la escuela con la debida regularidad. La queja de los  padres es inversa: son los maestros los que no asisten con regularidad. Lo cierto es que esta norma mínima que  cualquier institución educativa debe cumplir para su buen funcionamiento, requiere urgentemente ser reforzada.

Otra dimensión interesante que hemos explorado se refiere a la participación de los padres. Los preescolares CONAFE promueven la constitución de asociaciones de padres de familia y su cooperación en tareas concretas. Los directores y educadores muestran un grado considerable de insatisfacción respecto al apoyo y la manera de participar de los padres de familia. Pero las respuestas de éstos nos dan un panorama distinto: dadas las condiciones socioeconómicas de las familias, su contribución tanto en términos de aportaciones monetarias como en términos de trabajo para mejorar las condiciones del preescolar no parecen nada despreciables. Se reproduce pues, un patrón que es común en las escuelas del país. Padres y maestros que se recriminan mutuamente y una falta de parámetros bien definidos para evaluar la responsabilidad que a cada quien le corresponde.

            Los padres de familia, al igual que los educadores y  directores entrevistados saben que el preescolar ya es obligatorio; las respuestas sobre este tema son las esperadas. En cambio, aparecen ciertas discrepancias sobre la función del preescolar. De ahí surge la necesidad de ampliar la campaña de información respecto a los fines y objetivos que se han establecido para el preescolar. En cuanto a las expectativas que estos grupos de adultos tienen respecto al nivel máximo de escolaridad de niñas y niños surgieron hallazgos interesantes, pero no conclusivos que indican por ejemplo que la marca de género es mayor entre M y P que entre D y E. Éste y otros resultados del estudio apuntan hacia le necesidad de emprender estudios cualitativos.

El preescolar es la puerta de entrada de un camino que resulta mucho  más difícil y accidentado para quienes nacen en familias que viven en situaciones de pobreza. Lograr que esta puerta de entrada disminuya las inequidades educativas requiere, como precondición, que seamos capaces de construir cierta confluencia sobre los objetivos del preescolar, sobre su importancia,  así como  sobre  las responsabilidades que corresponden a las autoridades educativas,  a los directores y educadores así como a las madres y padres de familia.  Este estudio, centrado en las percepciones ha mostrado que esa no es una tarea sencilla.

Es necesario aclarar  que la pregunta textual del cuestionario fue ¿Cree que es importante o no es importante que los niños asistan al preescolar cuando cumplen cuatro años? La pregunta fue planteada de esa manera debido a que en el momento de la aplicación de la encuesta todavía no se cumplía el plazo para que los tres años de preescolar obligatorio entrara en vigencia.

La pregunta textual planteada solamente a aquellos sujetos que contestaron que el preescolar sí es importante fue: ¿Por qué SÍ es importante que los niños asistan al preescolar?

Entre los D y E en cambio esta opción fue escogida en 10.5 y 11.5% respectivamente.  

Cabe sin embargo señalar que en otra pregunta: ¿Cuáles considera usted que son las ventajas de que sus hijos asistan al preescolar? 12% de M y P eligieron “Aprende a valerse por sí mismo”. En suma, hace falta investigar los contenidos específicos y matices de la "mayor independencia" de los niños tanto para los educadores como para madres y  padres de familia en relación con los niños pequeños.

El llamado Apoyo a la Gestión Escolar (AGE) busca fomentar la participación de los padres agrupados en la Asociación de Padres de Familia.

Podemos inferir que la mayor parte de los que no contestaron a esta pregunta no han aportado ningún tipo de apoyo al preescolar.

*Agradezco a Mery Hamui sus valiosos comentarios a la versión preliminar; a Karla Fernández Marín su apoyo para la revisión final del texto. 

Estudio Percepciones de madres y padres de familia, educadores y directores de preescolar sobre los apoyos y beneficios del CONAFE. Informe final. Fundación Éste País, Junio, 2006.

María Bertely, Lidia Cadena, Teresa González, Aurora Loyo, Pablo Parás y Carlos Ornelas. Leticia Juárez participó en el análisis de datos contenido en el informe y en la definición de indicadores básicos solicitados por el CONAFE.

Programa para Abatir el Rezago en la Educación Inicial y Básica.

Revista Éste País, noviembre 2006, Número 188.

En el este texto utilizaremos frecuentemente M y P para referirnos a los padres de familia, D para directores y E para educadores.

Agradezco a Úrsula Zurita haberme facilitado diversos escritos de su autoría sobre el tema de participación;  sus puntos de vista me ayudaron a reelaborar mis ideas previas sobre la participación de los padres en las escuelas.

Incluye "todas las escuelas ubicadas en los 476 municipios de las 250 microrregiones determinadas por el gobierno federal en 2001 y todas las escuelas indígenas de los cuartiles 4 + 3 rural y escuelas generales del 4 cuartel rural del resto de los municipios de los 31 estados".

Es importante subrayar que, a diferencia de la vertiente comunitaria que desde sus inicios dependió directamente del CONAFE,  la vertiente compensatoria no es  responsabilidad exclusiva del consejo.  En las escuelas que reciben apoyo del PAREIB, que son a las que se refiere el estudio, el CONAFE se encarga de "la selección de los universos de atención, de la definición de los componentes de los programas, del diseño de los materiales educativos para capacitación y asesoría, y del seguimiento al desarrollo de las acciones compensatorias, en coordinación con las administraciones educativas estatales." CONAFE, Programa institucional de mediano plazo, CONAFE 2002-2006, ¿Hacia dónde vamos?, s/f, México.

Diario Oficial de la Federación, 26 de noviembre de 2004, México, p. 217.

La encuesta tuvo, entre sus objetivos, la de generar información sobre el servicio de educación inicial.

El levantamiento se realizó en las siguientes entidades: Campeche, Chiapas, Durango, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Sinaloa, Tabasco, Tlaxcala, Veracruz y Yucatán.

A la pregunta textual ¿Cuántos grupos hay en este preescolar? las respuestas de los directores fueron como sigue: 1 grupo (14%); 2 grupos (15%); 3 grupos (47%); 4 grupos (10%); 5 grupos (5%) 7 grupos (5%) y 8 grupos (4%).

 

Invitamos cordialmente a todos los ciudadanos a sumarse a nuestra iniciativa. Favor de enviar sus nombres, con sus datos de localización e identificación al correo electrónico:

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