Satisfacción de los docentes y clima escolar en México (2/2)
A esto hay que agregar que 40 por ciento de docentes de escuelas públicas, rurales e indígenas están
insatisfechos con las condiciones que les ofrecen la escuela y el sistema educativo (INEE, 2007).
Entre esas condiciones están el privilegio de lo no sustantivo, como los festejos y las obligaciones sindicales; lo
programas oficiales desvirtuados, como la Carrera Magisterial y la Formación Continua, por los niveles de
corrupción e irrelevancia generados en los oscuros laberintos de las relaciones oficiales y sindicales. Éstas y otras
situaciones similares provocan, en poco tiempo, un sentido de frustración profesional, como lo ha advertido Pablo
Latapí, que lleva a muchos a confinarse en la mediocridad y la rutina.
Por otra parte, la satisfacción de los profesores está directamente relacionada con el clima abierto y el liderazgo del
director porque permiten una comunicación permanente y la posibilidad de crear y experimentar nuevas estrategias
didácticas donde no se castiga el error y se promueve el derecho a la educación de calidad para todos como un
bien social fundamental (Rodríguez, 2009). Los conocimientos y la igualdad de oportunidades educativas se
distribuyen con criterios de equidad y justicia.
En suma, cuando los profesores sienten satisfacción por su profesión, recorrieron ya un proceso que les da la
posibilidad de revalorar su trabajo, saber que la relevancia de los aprendizajes que promueven trascienden los
homogeneizadores puntajes; de igual manera, se rebelan ante las esclerotizadas concepciones de las políticas
educativas y las relaciones sindicales, y finalmente, están conscientes de que las verdaderas reformas surgen
desde la escuela para acallar los gastados discursos oficiales.