Satisfacción de los docentes y clima escolar en México (1/2)
Sandra Aguilera Arriaga
La calidad educativa es un desafío permanente en los sistemas educativos de América Latina. México no está fuera
de esa exigencia social que se dirige, fundamentalmente, hacia las escuelas por los preocupantes resultados de
aprendizaje, los cuales se corroboran con las pruebas de PISA, ENLACE y Excale. Ante esta situación es
indispensable centrar la mirada en el clima escolar, que se considera la variable fundamental que influye en el
rendimiento académico de los escolares, según un estudio reciente realizado en 16 países por Laboratorio
Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación, y en el nivel de satisfacción de los maestros
configurado por las relaciones entre agentes educativos y por el contexto socioeconómico de las escuelas, los
apoyos para resolver las diversas problemáticas en el aula, los recursos materiales de que dispone la institución y
la situación laboral que incluye su relación con el SNTE.
Los climas abiertos en las escuelas favorecen la buena comunicación, la confianza, el trabajo en equipo y la toma
democrática de decisiones para la elaboración de proyectos escolares pertinentes. Propicia una alta autoestima en
todos y la alegría por aprender en los alumnos. Por el contrario, los climas cerrados son verticales, hay
desconfianza recíproca, mala comunicación, falta de respeto al trabajo individual, no existe el trabajo colegiado y
genera el desánimo entre docentes y estudiantes.
En México, lamentablemente, predominan los climas cerrados en 49.3 por ciento de escuelas urbanas públicas; en
las rurales, en 34.9, y en las indígenas, en 33.6 por ciento, mientras que en las privadas sólo en 7.6 por ciento. Un
estudio del INEE indica que mientras los climas abiertos se concentran en 80.5 por ciento en las primarias urbanas
privadas y en 33.3 en las urbanas públicas, en las rurales el porcentaje es de 41.8 y en las indígenas de 30.4 por
ciento. Es probable que esto explique, en parte, las diferencias en los resultados de logro escolar de los estudiantes
y el reflejo de las relaciones imperantes al interior del sistema educativo nacional y del SNTE.
Por otro lado, la satisfacción es un estado subjetivo que construye cada docente en relación con su trabajo, a las
relaciones con los educandos y al logro de aprendizajes significativos para la vida personal y social de los mismos;
también se relaciona con los apoyos profesionales y materiales que le proporciona el sistema educativo para su
trabajo en el aula y con su salario. Al respecto, se encontró que, en general, los maestros de escuelas públicas y
privadas urbanas están más satisfechos que los del las escuelas rurales e indígenas.
Así, 43 por ciento de instructores de primaria comunitaria y 34 por ciento de los de escuelas indígenas son quienes
están muy insatisfechos, debido a que las condiciones de pobreza y marginación de los alumnos les generan
grandes problemas durante el desarrollo de las actividades escolares y tienen un menor efecto en el aprendizaje de
sus alumnos.