¿Continúa la reforma de la educación media? (1/2)
Mery Hamui Sutton
Lorenza Villa Lever
En México son comunes los cambios políticos en el transcurso de un sexenio. Es poco frecuente que éstos tengan como fondo una visión de Estado que involucre el largo plazo y que estén pensados sobre la idea de mejorar las condiciones de la próxima generación, más bien se trata de reacomodos de grupo, a veces con una visión partidista, orientados a la próxima elección.
El ámbito educativo no escapa a esta dinámica. El reciente cambio del subsecretario de Educación Media Superior, el doctor Miguel Székely Pardo, por el licenciado Miguel Ángel Martínez Espinosa, quien hasta hace unos días era secretario de Educación de Jalisco, es un ejemplo de ello. Es más grave aún, cuando se trata de la educación media superior (EMS), que es el nivel con más carencias del sistema. Para entender cómo se ha ido construyendo la educación media superior, señalaremos algunos elementos en tres momentos diferentes: 1970, 1990 y 2007.
Reforma de 1970. Se caracterizó por la creación diversificada de instituciones para atender la EMS, con la doble finalidad de ampliar las oportunidades, pero también de disminuir el control del nivel a las universidades autónomas y pasarlo al gobierno federal. Esta creación/diversificación de instituciones amplió la cobertura. El crecimiento de la planta académica y su contratación fue desordenado y desequilibrado, los profesores carecían de preparación adecuada académica o pedagógica, con diversos modelos de contratación y condiciones de trabajo. Los aspectos curriculares se centraron en tres grandes modelos: el bachillerato general de la UNAM, el modelo bivalente y la educación media terminal para formar los técnicos medios que requiere el país. En los hechos, sin embargo, las instituciones fueron modificando sus planes y programas al grado de no permitir equivalencias y generar enorme desconfianza y hasta rechazo hacia los estudiantes provenientes de otras escuelas de la misma institución.
Reforma de 1990. Tuvo impacto en la descentralización tardía e incompleta del Colegio de Bachilleres y del Conalep, así como en la resistencia de los bachilleratos tecnológicos. En esa década, el nivel siguió en el abandono, a la vez que la demanda por EMS creció por dos razones principalmente: el crecimiento demográfico y el aumento del egreso de la secundaria.
En 2005 se creó la Subsecretaría de la Educación Media Superior (SEMS), aunque sin facultades sobre los bachilleratos de las universidades autónomas. Yoloxóchitl Bustamante, su titular, impulsó un cambio curricular que apenas se estaba entendiendo cuando terminó el sexenio.
Reforma de 2007. El 9 de mayo de 2007, la SEMS anunció la puesta en marcha de la Reforma Integral para la Educación Media Superior (RIEMS) a fin de atender la demanda, calidad, equidad y pertinencia del nivel, así como la necesidad de imprimirle una identidad propia. Bajo el liderazgo del doctor Miguel Székely, se establecieron los perfiles para el docente, los directores y los egresados. En un esfuerzo por impulsar la evaluación se establecieron mecanismos para la certificación de los planteles, se puso en marcha la prueba Enlace Educación Media Superior que evalúa el desempeño de los alumnos, se establecieron los lineamientos para otorgar el Registro de Validez Oficial de Estudios y se logró hacer realidad los concursos de oposición para la selección de los directores de los planteles de bachillerato, a pesar de la oposición del SNTE.