Los tiempos políticos y el SNTE
Aldo Muñoz Armenta
Profesor de la UAEM- FCPyAP
Después de 28 años de negociación salarial, parece que el gobierno federal y las autoridades educativas entendieron la importancia del tiempo en la política y decidieron resolver la negociación salarial con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) desde el 15 de abril, un mes antes de lo acostumbrado. Las razones posibles: los paros de la disidencia, en realidad, hacen que las vacaciones de verano empiecen desde abril y para evitar que las eventuales protestas de los mentores de la Coordinadora se empaten con la confrontación por la reforma energética. Es demasiado para un novel gobierno atender un conflicto.
Sin embargo, esta importante innovación político-administrativa, se vio acompañada de prácticas tradicionales en el ámbito de la negociación salarial: la opacidad en la información y el resultado inconsulto. Primero el lunes 14 de abril, la SEP informó que la la negociación había concluido sin dar mayores detalles de los montos acordados en materia de incremento salarial, prestaciones, fideicomisos y apoyo a programas de actualización magisterial, tal como ocurría en los viejos tiempos o mejor dicho, como en los tiempos de siempre.
Un día después, el martes 15 de abril, la SEP informó que se acordó con el SNTE un aumento del 5.8 por ciento al salario y prestaciones, retroactivo al primero de abril. En forma desglosada, dicho porcentaje corresponde al 4.5% directo al salario; 1% para prestaciones; 0.30% para el fortalecimiento al sueldo. Igualmente, se dio a conocer que se aplicarán 550 millones de pesos para el programa de Carrera Magisterial y 349.5 millones de pesos para el programa de capacitación, actualización y superación de los docentes. Asimismo, se incluye la ampliación del Fideicomiso para Vivienda, en 100 millones de pesos; así como el anuncio de la creación de 5 Escuelas Normales Regionales. Se informó además que continúa la segunda fase de la rezonificación del magisterio, de manera que los trabajadores ubicados en la Zona Económica 2 obtendrán un incremento del 15% por ciento, a través del concepto Compensación Provisional Compactable, para cerrar la brecha salarial con el sueldo que perciben los trabajadores de la Zona 3, denominada de "vida cara".
Si bien, el comité nacional del SNTE tiene la prerrogativa legal de encabezar las negociaciones con las autoridades, el resultado de la negociación, como en los tiempos de siempre, no fue sujeto a una consulta de los agremiados. Así, los maestros y el resto de la sociedad, no tuvieron oportunidad de, al menos, plantear sus necesidades profesionales y de tipo laboral. Esto nos lleva al siguiente punto: como no se pudo conocer en la negociación cuál es el estatus salarial de los maestros que integran el SNTE, cuántos interinos necesitan regularizarse, cómo están escalafonados los definitivos, cuántos están en Carrera Magisterial y en qué niveles, cuál es la situación por sección en el ámbito de las prestaciones, pues algunos tienen 40 días de aguinaldo y otros hasta 90; otros tienen 24 días de prima vacacional y otros hasta 40; cuál es la situación de los fideicomisos, entre otros asuntos.
Por otro lado, al igual que siempre, no fue posible saber cómo se manejan las cuotas del sindicato. En términos más concretos, cuánto pagan los maestros por tener dirigentes nacionales, seccionales y delegacionales; cuántos maestros comisionados se dedican a la representación sindical o incluso a atender las actividades del Partido Nueva Alianza o de la Federación de Servidores Públicos; cuánto tiene el sindicato en su tesorería por concepto de cuotas y cuál es el criterio de asignación o incluso cuánto ganan los líderes sindicales, además de su sueldo de base. Quizá es pedir demasiado, pero ¿por qué hasta el momento ni siquiera se sabe con exactitud cuántos trabajadores pertenecen al SNTE entre maestros y administrativos? Ni siquiera el Instituto Federal de Acceso a la Información lo puede procesar. En esto, como se puede advertir, los tiempos no han cambiado.