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Estas cifras nos revelan un inmenso problema: el sistema educativo es incapaz de incorporar a los jóvenes de manera suficiente, pero también de retenerlos en las aulas. Por otro lado, la matrícula se distribuye de manera desigual entre las regiones del país, lo que ahonda la inequidad del servicio prestado: la cobertura está entre el 88.5 % en el Distrito Federal y el 37.1 % en Michoacán. Además, las disparidades en el desarrollo regional profundizan las diferencias entre las escuelas ubicadas en centros urbanos o en comunidades rurales. ¿Acaso se espera que legislando la obligatoriedad del nivel se resuelvan estos problemas? ¿Por qué se prefiere legislar a trazar políticas de Estado que lo comprometan en su logro, orientadas a conseguir las metas que se considera indispensable alcanzar? Es indispensable el compromiso del Estado en el impulso a la educación media superior de calidad y con equidad, pero se necesita mucho más que una ley para lograr esa meta.
Fuente: Estimaciones a partir de las bases de datos de los cuestionarios 911 de la UPEPE, SEP. (INEE:2005b:73). | ||||||||||||||||||||||||