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El magisterio y las elecciones

Aldo Muñoz Armenta
Académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales UAEM y miembro del grupo de redacción de OCE

La intervención de la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación en las elecciones de 2006 a favor del PAN, generó una fuerte iniquidad en la contienda, ya que implicó la movilización corporativa de decenas de miles de maestros y la utilización de la infraestructura de las escuelas de educación básica para tal propósito. Para hacer frente a esta irregularidad, en la reforma electoral de septiembre de 2007 se modificó el artículo 22 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) para recalcar la prohibición de que organizaciones gremiales se involucren en los comicios federales y estatales.

No obstante, con la creación del Partido Nueva Alianza y su relación orgánica con el SNTE, esa reforma legislativa no afectó mayormente a este sindicato. En 2006, Nueva Alianza estuvo involucrado en nueve procesos electorales en los estados; en 2007 en 14; en 2008 en cuatro y, recientemente, en 2009, se presentó en alianza con el PRI en el Estado de México y en Sonora, en tanto que en Nuevo León, Querétaro, Morelos, Distrito Federal, Jalisco, Guanajuato, San Luis Potosí y Campeche, contendió solo. Los resultados le han sido muy favorables: tiene 42 diputados locales, 17 presidencias municipales y nueve diputados federales.

Alianza Cívica, la organización no gubernamental que desde 1988 se ha dedicado ha observar elecciones en México y a denunciar acciones de fraude e iniquidad en los comicios, tiene información que da cuenta de la utilización de maestros y escuelas para favorecer el triunfo de Nueva Alianza y sus aliados electorales en el Estado de México, Nuevo León, Sonora, Coahuila y el Distrito Federal.

La presencia de los cuadros magisteriales en la política no es algo nuevo. Desde que el SNTE estaba afiliado corporativamente al PRI tuvo una importante cuota de poder, fundamentalmente porque tenía la tarea de manejar la Secretaría de Organización del otrora partido hegemónico, lo cual significaba asumir la tarea de entrelazar a los comités estatales entre ellos y con los comités municipales. Esta función siempre se le facilitó al magisterio por su extendida presencia a lo largo del territorio nacional. A la fecha, lo integran más de un millón 200 mil profesores que se distribuyen en 56 secciones y siete mil delegaciones a lo largo de todo el país.

Mientras el PRI fue el único partido que podía ganar elecciones en los estados y a escala federal, el SNTE cumplió una función subordinada en la promoción del voto y en el apoyo a los candidatos oficiales. Como otras agrupaciones corporativas, recibió cuotas de poder en los congresos federal y estatales y en el terreno municipal. Incluso, su exlíder, Carlos Jonguitud, recibió como prebenda la gubernatura de su natal San Luis Potosí. Con las reformas electorales que eliminaron la participación del gobierno en la organización de las elecciones y el posterior debilitamiento de la figura presidencial, el SNTE quedó como un actor "libre" en su posibilidad de apoyar candidatos o partidos de diferente signo. Esta situación se reforzó tras la expulsión de Elba Esther Gordillo del PRI, en 2006, y la formación del Partido Nueva Alianza. A ello hay que añadir un escenario de fuerte competencia y de volatilidad electoral, de manera que los triunfos son cada vez más cerrados. En este marco, ante la debilidad de las instituciones en materia de procuración de justicia electoral, el SNTE ha puesto su infraestructura corporativa al mejor postor y de poco ha servido lo dispuesto por el artículo 22 del Cofipe, que prohíbe la afiliación corporativa y la intervención de sindicatos en los procesos electorales.

Según Alianza Cívica, la intervención del SNTE en los comicios estatales y federales, ha sido favorecida por las acentuadas prácticas de opacidad con las que se manejan las secretarías de educación estatales y la debilidad de los institutos de transparencia correspondientes, porque no es posible saber quiénes y cuántos son los comisionados sindicales y dónde están asignados. Y estos funcionarios públicos, pagados por los contribuyentes, son los principales operadores electorales del sindicato magisterial. Lamentablemente, de acuerdo con Alianza Cívica, las posibilidades de sanción para el Partido Nueva Alianza y el SNTE son mínimas, debido a que los afectados son fundamentalmente maestros con fuertes dificultades de orden laboral, que esperan compensar mediante su intervención en el terreno electoral.