EL MAESTRO: CONSTRUCTOR DE LA NACIÓN (2/2)
Al maestro se le debe valorar en toda su magnitud y en todos los rincones del mundo; el no debe ser lo que algunos medios nos han inculcado por culpa de unos cuantos, el significa mas de lo que realmente percibimos pues es como el arquitecto de una nación; el no elabora productos, construye pueblos formando hombres.
Es valido preguntarnos si el maestro de nuestro presente es igual al del ayer, si se encuentra en las mismas circunstancias, si sus alumnos son semejantes a los de hace algunos años; si se dedica a la docencia por convicción, conveniencia o por que no tuvo otra opción, es valido preguntarnos si es bien retribuido en sus condiciones laborales y si este se entrega de corazón o simplemente acude por no faltar a su trabajo.
Cuestiones necesarias para reflexionar acerca del reto del maestro; mil preguntas surgirán e igual numero de respuestas, pero la realidad es que sin maestros no hay alumnos, y sin un guía se pierden los caminos; las grandes obras necesitan de rumbo, conducción y formación. Levantemos la mirada, busquemos y escuchemos al verdadero maestro, veamos en el, al amigo que gustoso comparte sus conocimientos y experiencias para contribuir a la construcción de la nación.