El bono generacional y la reforma integral a la educación media superior (1/2)
Alejandro Márquez
Investigador del Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación de la UNAM
La evolución de la población en América Latina indicaba que en la década de los 70 se presentarían las tasas de dependencia demográfica más altas (población económicamente inactiva respecto de la que está en edad de trabajar) y que, posteriormente, debido al control de la natalidad, se registraría un periodo en el cual la población en edad de trabajar sería ampliamente mayor a la inactiva (niños y ancianos). Esta situación fue vista como una gran oportunidad para que los países de la región potenciaran sus niveles de desarrollo social y económico. La situación en sí, fue concebida como un bono generacional. Sin embargo, también se tenía presente que este bono sería efímero y tendría que potencializarse con mayores y mejores oportunidades educativas y laborales para los jóvenes; ello, antes que la dinámica demográfica revirtiera la situación y, empezara a incrementarse de forma significativa la proporción de la población mayor (65 y más años de edad).
No obstante, la información para América Latina nos muestra que esta situación ha sido poco aprovechada y que una amplia proporción de los jóvenes en nuestros países tiene serias limitaciones para acceder a la educación y a trabajos decentes. Aunque en décadas pasadas hubo una importante expansión de las oportunidades educativas, actualmente un tercio de los jóvenes (entre 15 y 18 años) abandonan el sistema escolar antes de concluir la educación secundaria. Además, los resultados de diferentes evaluaciones nacionales e internacionales muestran que nuestros países tienen graves problemas en relación con los niveles de aprendizaje que alcanzan los jóvenes en los planteles educativos. En el empleo no les va mejor, según los informes de la Organización Internacional del Trabajo, los jóvenes conforman uno de los grupos de población más vulnerables al desempleo o de acceder a empleos precarios (sin estabilidad laboral y sin ningún tipo de seguridad social) en la denominada economía informal, principalmente.
Bajo este contexto, cabe reflexionar sobre las optimistas palabras pronunciadas hace algunas semanas por el presidente Felipe Calderón con motivo del anuncio de la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS). En sus palabras, la reforma evitará que México siga siendo visto como un país de reprobados; contempla, asimismo, que los jóvenes al egresar de la educación media superior puedan tener la opción de estudiar la carrera de su preferencia, que estudien donde quieran hacerlo, o bien que se incorporen de inmediato al trabajo productivo y remunerado si así lo desean.