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Presupuesto educativo 2006 (2/3)

Cabe señalar que la reducción de fondos públicos va aparejada con la expansión de graves problemas educativos como el rezago educativo que, según cifras del INEA por ejemplo, ha crecido en términos absolutos de 2000 a 2004. Además de que no resulta claro, de la misma manera, por qué la educación básica y normal continúan estando en el mismo fondo, dada la nueva reestructura de la SEP.

Por lo que hace al gasto en ciencia y tecnología, el PEF 2006 señala un monto de 30 mil 600 millones de pesos, en cifras redondas. Pero este gasto se refiere al conjunto de erogaciones que realizan las dependencias y entidades destinadas al Programa de Ciencia y Tecnología. Por su parte, el gasto que ejercerá centralmente el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) es de 8 mil 859 millones de pesos. Sin embargo, lo que conviene advertir es que a pesar de que los legisladores añadieron poco más de mil 500 millones de pesos a la propuesta del Ejecutivo federal (quien planteaba destinar poco más de 29 mil millones al gasto general en ciencia y tecnología y 7 mil 879 a Conacyt), de cualquier forma  el monto para este año será inferior al del año pasado (que fue de 33 mil 519 millones de pesos).

Reasignación de recursos

Este año, la reasignación de recursos que recibió el sector educativo fue del orden del 4.9 por ciento, lo que significa que para 2006 se le ha reasignado un monto de 16,579 millones de pesos, cifra que incrementa la propuesta del presidente de 340,343 millones de pesos a 356,923 millones de pesos.

El ramo 11 tuvo una reasignación de 12,102 millones de pesos con respecto al monto propuesto por el Ejecutivo (lo que representa un 9,6 de incremento), mientras que al ramo 25 se le reasignaron 4,322 millones (un 15 por ciento de incremento). De los tres fondos del ramo 33, sólo uno tuvo reasignación, el que corresponde a las aportaciones múltiples para erogaciones de infraestructura educativa, que recibió 155.7 millones de pesos extras (un incremento de 3.2 por ciento).

Algunos otros proyectos que recibieron una reasignación de recursos fueron el Modelo de asignación adicional al subsidio federal ordinario (universidades públicas estatales), al que se asignaron finalmente poco más de 549 millones de pesos, cuando el monto que se demandaba era 2 mil millones; el Fondo de apoyo a la calidad para los institutos tecnológicos federales demandaba cerca de 279 millones de pesos y alcanzó sólo 160 millones de pesos. En contraste a los casos anteriores, hubo una asignación adicional para el sistema de universidades de Oaxaca por 50 millones de pesos, mientras el subsidio a entidades y municipios para la atención de plantillas de personal de IES tuvo una asignación de 550.5 millones de pesos, 50.5  millones más de lo solicitado.

La afectación a la educación superior

Este año se presentó una situación particular en torno a la asignación de subsidios a las instituciones de educación superior del país, estos fueron menores o presentaron ciertas restricciones. No obstante la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) encabezó las propuestas y discusión sobre la asignación de los recursos para las universidades del país, buscando colocar su modelo de distribución, finalmente privó la negociación partidista y la asignación en algunos casos plenamente inequitativa de asignación de recursos. Un caso que llamó fuertemente la atención fue el de la Universidad Autónoma del Estado de México, a la que se asignaron 425 millones de pesos, que rebasan por 15 millones lo asignado a la UNAM y por un 50 por ciento lo asignado al Instituto Politécnico Nacional, instituciones federales de educación superior.

La Secretaría de Hacienda planteaba en su propuesta de presupuesto para educación superior y posgrado una asignación total para el año 2006 de 42 mil 335 millones de pesos, es decir, más de seis mil millones de pesos menos que lo aprobado el año de 2005. Mientras que la propuesta de la ANUIES hacía una solicitud de incremento de 4 mil 584 millones de pesos para las universidades públicas estatales, mil 744 millones de pesos para las federales, cuatro mil millones para programas de la ANUIES y mil 520 millones de pesos para programas SEP. La suma final demandada como incremento fue de 11 mil 840 millones de pesos. Por último, el presupuesto para educación superior aprobado por los diputados fue de alrededor de 50 mil millones de pesos, lo que representa sólo 2.5 de incremento porcentual real y más o menos 0.6 por ciento del PIB estimado para 2006 (Roberto Rodríguez,Presupuesto para educación superior en 2006, Campus Milenio 155, 2005).