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Interculturalidad (1/3)

Discriminación cotidiana e inequidad educativa concentrada en grupos etnolingüísticos
Próximo Foro: 1 a 3 de diciembre

En México, lo mismo que en otros países de América Latina, prevalece un indignante déficit de oportunidades educativas para la población indígena. En los sistemas educativos latinoamericanos, la educación enfocada a grupos etnolingüísticos originales es casi inexistente y, dentro de las modalidades educativas convencionales, se advierten generalizados síntomas de racismo y discriminación. Aunque se ha experimentado una variedad de programas de educación indígena, el predominio del enfoque monocultural en los contenidos de la educación básica, media y superior de los países latinoamericanos es innegable.

Para comprender este entorno, Observatorio presenta en esta entrega un análisis sobre el ángulo de la discriminación educativa que entraña el tema de la interculturalidad, así como los resultados del I Foro Latinoamericano de Educación, Ciudadanía e Interculturalidad, organizado los días 10, 11 y 12 de noviembre del año pasado en Cuetzalan, Puebla, por el Foro Latinoamericano de Políticas Educativas en México (FLAPE).

La discriminación racial

La discriminación, de acuerdo con la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial de la ONU, se convierte en la exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública.

La discriminación es parte de la cultura escolar de muchos maestros y es una constante general en varios sectores y planteles de nuestro país, pero opera de diferente manera y es implacable con los grupos indígenas. De forma lamentable, la práctica segregatoria que sufren los grupos etnolingüísticos minoritarios de América Latina se genera, voluntaria o involuntariamente, en la misma vida cotidiana de las propias escuelas. Es sabido, por ejemplo, que muchos niños aún tienen la prohibición de hablar su lengua en las escuelas; de hecho, algunas lenguas de México están en franco proceso de desaparición y/o silenciamiento.

El pasado mes de mayo se conocieron en México los datos de la Primera encuesta nacional sobre discriminación, realizada por la Secretaría de Desarrollo Social y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, con resultados desalentadores para todos. El 34 por ciento de los entrevistados expresa que para que los indígenas salgan de la pobreza lo único que tienen que haceres no comportarse como indígenas. Un 43 por ciento de los encuestados opina que los indígenas tendrán siempre una limitación social por sus características raciales. Y un doloroso 40 por ciento de ciudadanos estaría dispuesto a organizarse para impedir que un grupo de indígenas se estableciera para vivir cerca de su casa.

El triste escenario de amenaza, persecución y extinción, en el que por igual viven y mueren comunidades negras y lenguas indígenas, se presenta todavía en Brasil, Colombia y Perú. Los datos en estos países muestran la marginación que el sistema educativo tradicional, de herencia colonial, ejerce injustamente contra los niños y estudiantes universitarios afrodescendientes, no obstante, particularmente en el caso de Perú, los profesores reivindiquen los derechos lingüísticos como punto de partida para mejorar el acto educativo.