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Debe señalarse que más allá de que los documentos del partido Alianza Nacional coincidan o no con los objetivos programáticos del SNTE, no fueron puestos a consideración de los miembros del sindicato, quienes no tienen conocimiento de cuál es su estrategia político-electoral de corto y mediano plazo. Asimismo, aunque el partido se impulsó con los recursos del SNTE, sus integrantes no pudieron intervenir en el nombramiento de los dirigentes ni de la definición de la estructura organizativa territorial. ¿Se está acaso frente a una nueva institución política autónoma aunque con carácter vertical y cupular? No debe dejarse de lado que en términos educativos el surgimiento de Nueva Alianza genera incertidumbre sobre el rumbo que podrán tomar los procesos de reforma y modernización del sistema educativo; no sabemos si este partido constituirá una fuerza que estimule positivamente los cambios que se consideran necesarios para mejorarlo o una fuerza que los obstaculice en defensa de los interese particulares del SNTE. Si se considera que las pretensiones del propio partido consisten en lograr que sus miembros se ubiquen en las comisiones parlamentarias de educación, se correría ahora no sólo el riego de bloquear los procesos de reforma, sino de orientar a los mismos bajo los intereses del Sindicato. El partido Nueva Alianza, promovido por la dirigencia del SNTE, es el resultado de una de las grandes paradojas de nuestra democracia: se trata de una organización que se forja gracias a las ventajas que otorga el régimen de libertades políticas que se impulsa con la reforma electoral de 1996, pero sus beneficiarios podrían ser actores del régimen autoritario y, particularmente en este caso, del corporativismo sindical. Es claro que por lo menos inicialmente la fuerza política del nuevo partido tendrá que descansar en el SNTE y en su casi millón y medio de agremiados; aspecto que resalta no sólo por su número sino por la influencia y los cuadros de que dispone en las diversas entidades de la república. ¿Será posible establecer un acuerdo con el SNTE o con los maestros al margen del liderazgo de Elba Esther Gordillo? ¿Estarán de acuerdo todos los maestros de tales movimientos políticos? x
SNTE (2004). Declaración de Principios. Articulos 1º, 4º, 5º y 16º. ReferenciaComunicados OCE sobre Política y educaciónD.R. Observatorio Ciudadano de la Educación Redacción: Teresa Bracho, Alejandro Canales, Daniel Cortés Vargas, María de Ibarrola, Pedro Flores Crespo, Raquel Glazman, Antonio Gómez Nashiki, Pablo Latapí Sarre, Alejandro Márquez Jiménez, Aldo Muñoz Armenta, Carlos Muñoz Izquierdo, Maira Pavón Tadeo, Roberto Rodríguez Gómez, Miguel Ángel Rodríguez y Lorenza Villa Lever. Mayo 12, 2005 |