Algunos dirigentes nacionales y estatales del PRI se refirieron a este evento como una “traición”. También se criticó la posibilidad de que el nuevo partido pudiera constituirse en un “proyecto personal” de la presidenta del CEN del SNTE y secretaría general del PRI, Elba Esther Gordillo. Dentro de las filas del SNTE se cuestionó la posibilidad de que el nuevo partido diera la espalda al PRI, su tradicional aliado político, y se advirtió que Nueva Alianza podría generar enfrentamientos al interior de las filas del magisterio.
Pese a las inconformidades, dentro y fuera del SNTE, el nuevo partido fue acogido en forma entusiasta como proyecto por los principales dirigentes del sindicato: podría asegurar la presencia magisterial en los congresos locales y el federal, particularmente en las comisiones de educación, y así seguir controlando las agendas educativas desde la posición legislativa; dependería menos del PRI o de los otros partidos para tener candidaturas de “maestros”; además de que el problema de recursos financieros y capital humano, no constituiría eventualmente un impedimento. En suma, el SNTE encontraría más ganancias que pérdidas con el impulso de un nuevo partido.
El presidente nacional de Nueva Alianza, Miguel Ángel Jiménez Godínez, señaló que esperaban obtener en las elecciones federales del 2006 el cuatro por ciento de la votación, cuya cifra les permitiría eventualmente obtener 25 diputados federales y cuatro senadores de la República. Además confirmó la intención de no presentar un candidato a la presidencia de la República. En otras palabras, en el ámbito del sistema de partidos, esta fuerza política emergente estima que podría desplazar como cuarta fuerza electoral al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y en la escena parlamentaria aspirar a ser un partido de “coalición alternativa”, es decir, contar con bancas suficientes para favorecer el triunfo de una votación opositora o de gobierno.
Es probable que este deslinde de la dirigencia del nuevo partido esté relacionado con las pugnas al interior del PRI entre Roberto Madrazo, presidente de este partido, y la maestra Gordillo, lo que refuerza la idea de que el SNTE contará con una partido propio. Sin embargo, esta situación genera la pregunta sobre cómo crear un partido del SNTE sin que lo parezca. Todo indica que por ello la dirigencia misma de Nueva Alianza, por su origen, poco o nada tiene que ver con la dirigencia sindical del SNTE. Al contrario, se trata de cuadros políticos de buena formación académica (egresados del ITAM y de universidades estadounidenses), que han trabajado o para el gobierno, o para la cámara de diputados o bien para organizaciones civiles protegidas por el gobierno foxista.
De hecho, los estatutos de Nueva Alianza no contemplan relación alguna con el SNTE o sus dirigentes. Incluso sus documentos básicos apenas tratan los temas que podrían interesar a los maestros. Cuando se refiere a sus valores, Nueva Alianza establece que pretende ser una institución de visión histórica y de visión compartida con la sociedad. En este punto por primera vez hace alusión al tema educativo, al advertir que busca tener como eje de acción “la salvaguarda de la educación como fuerza motriz de un gran proyecto nacional”. En este listado de buenas intenciones simplemente no aparecen los maestros ni su sindicato.
Tampoco se ve que el magisterio sea el destinatario de sus objetivos como partido en su Programa de acción. Sin embargo, su Manual de principios es el documento que retoma el discurso del SNTE en cuanto al tema educativo. En la parte titulada Principios Sociales, Nueva Alianza reclama la baja calidad de la educación, la falta de equidad y postula que “la educación es el mejor medio para alcanzar la libertad y garantizar la justicia social”. Asimismo, señala que la educación “es un compromiso y una responsabilidad compartida por la sociedad y Estado (…) un derecho fundamental de todos” y en consecuencia, debe ser una política a los principios consagrados en el Artículo Tercero Constitucional, que garantice la obligatoriedad, laicidad y el acceso para todos a los servicios educativos.
Por otra parte, la ideología de Nueva Alianza no tiene nada que ver con la agenda histórica del SNTE ni con la perspectiva política del nacionalismo revolucionario, ni con el Estado social del PRI. Por ejemplo, dos puntos del ideario de Nueva Alianza muestran un contraste extremo con los temas del SNTE-PRI: 1) "Nueva Alianza aboga por iguales oportunidades al inicio, por competencia y pluralismo. Pretende, por lo tanto, el libre acceso a todos los mercados; al mercado de educación, de información, de trabajo, y de capital"; y 2) "Nueva Alianza quiere liberar al individuo de la opresión del Estado y de instituciones anónimas, para que desempeñe su responsabilidad en libertad. Por esto, la libertad del individuo es parte del derecho ciudadano. Libertad significa responsabilidad para la comunidad." Como se observa, esta ideología en esencia es contraria a la forma en que orgánicamente opera el SNTE y, por tanto, al esquema de representación corporativa, oponiéndose a los monopolios representativos y defendiendo la libertad individual para elegir.
Sobre el origen de Nueva Alianza se puede establecer que su organización, en términos operativos, estuvo a cargo de la dirigencia del SNTE en los niveles nacional y seccional. Aunque, su parte programática fue impulsada por un equipo ajeno al magisterio que no conoce los rasgos esenciales de su discurso ideológico. De hecho, si se hace una comparación entre la declaración de principios de los estatutos del SNTE del año 2004 y los de Nueva Alianza, podría comprobarse que las coincidencias son mínimas. Al respecto, cabe preguntar: ¿para qué impulsar un partido desde el SNTE que difiere sustantivamente con los principios ideológicos de este sindicato?
El punto a cuestionar con respecto a la formación del partido Nueva Alianza no es, empero, la pluralidad al interior del SNTE. Se puede observar que se trata más bien de utilizar los recursos financieros del sindicato para impulsar al partido, lo cual es una incógnita para las bases sindicales y para la sociedad en su conjunto; mientras que, por otro lado, la movilización que requirió la realización de asambleas distritales no estuvo exenta de prácticas corporativas de antaño: acarreo, pago por asistencia, pase de lista y desinformación, tanto a participantes como a medios informativos.
Debe señalarse que más allá de que los documentos
del partido Alianza Nacional coincidan o no con los objetivos programáticos
del SNTE, no fueron puestos a consideración de los miembros del
sindicato, quienes no tienen conocimiento de cuál es su estrategia
político-electoral de corto y mediano plazo. Asimismo, aunque el
partido se impulsó con los recursos del SNTE, sus integrantes no
pudieron intervenir en el nombramiento de los dirigentes ni de la definición
de la estructura organizativa territorial. ¿Se está acaso
frente a una nueva institución política autónoma aunque
con carácter vertical y cupular?
No debe dejarse de lado que en términos educativos el surgimiento
de Nueva Alianza genera incertidumbre sobre el rumbo que podrán
tomar los procesos de reforma y modernización del sistema educativo;
no sabemos si este partido constituirá una fuerza que estimule positivamente
los
cambios que se consideran necesarios para mejorarlo o una fuerza que los
obstaculice en defensa de los interese particulares del SNTE. Si se considera
que las pretensiones del propio partido consisten en lograr que sus miembros
se ubiquen en las comisiones parlamentarias de educación, se correría
ahora no sólo el riego de bloquear los procesos de reforma, sino
de orientar a los mismos bajo los intereses del Sindicato.
El partido Nueva Alianza, promovido por la dirigencia del SNTE, es el resultado de una de las grandes paradojas de nuestra democracia: se trata de una organización que se forja gracias a las ventajas que otorga el régimen de libertades políticas que se impulsa con la reforma electoral de 1996, pero sus beneficiarios podrían ser actores del régimen autoritario y, particularmente en este caso, del corporativismo sindical.
Es claro que –por lo menos inicialmente– la fuerza política del
nuevo partido tendrá que descansar en el SNTE y en su casi millón
y medio de agremiados; aspecto que resalta no sólo por su número
sino por la influencia y los cuadros de que dispone en las diversas entidades
de la república. ¿Será posible establecer un acuerdo
con el SNTE o con los maestros al margen del liderazgo de Elba Esther Gordillo?
¿Estarán de acuerdo todos los maestros de tales movimientos
políticos?
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| Conceptos |
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| Educación | “...la educación es el mejor medio para alcanzar la libertad y garantizar la justicia social así como la igualdad de oportunidades (…) La educación es un compromiso y una responsabilidad compartida por la sociedad y el Estado y en consecuencia debe ser una política de Estado que responda a los principios consagrados en el Artículo Tercero Constitucional y que garantice la obligatoriedad, laicidad y el acceso para todos a los servicios educativos de calidad con equidad.” | “...la educación (es) un derecho irrenunciable de todos los mexicanos y mexicanas; defiende y promueve los principios filosóficos y políticos del Artículo 3° Constitucional. Impulsa el cabal cumplimiento de la responsabilidad del Estado de impartir educación gratuita, laica y obligatoria en todo el sistema educativo nacional; promueve la asignación de recursos suficientes y crecientes a la educación.” |
| El Estado y los individuos | “...la economía de mercado es la manera más eficiente
para organizar las relaciones económicas.”
* “Nueva Alianza aboga por iguales oportunidades al inicio, por competencia y pluralismo. Pretende, por tanto, el libre acceso a todos los mercados; al mercado de de educación, de trabajo y de de capital.” |
“Quiere liberar al individuo de la opresión del Estado y de
instituciones anónimas, para que desempeñe su responsabilidad
en libertad. Por esto, la libertad del individuo es parte del derecho ciudadano.
Libertad significa responsabilidad para la comunidad.”
“Se pronuncia por el derecho inalienable al empleo, al salario remunerador y el respeto absoluto de las conquistas de los trabajadores, por el mejoramiento constante de sus condiciones de vida (…) Inscribe su corresponsabilidad con el Estado y la sociedad, en la dignificación de las condiciones de vida de los grupos vulnerables...” |
| El individuo en la sociedad organizada | “Quiere establecer reglas, que sean válidas para todos, pero que dejen al individuo la libertad de decisión…” | “Es la organización de estructura nacional y unitaria de los trabajadores de la educación, que promueve la defensa y continuo mejoramiento de las condiciones económicas, sociales, laborales y profesionales de sus agremiados.” |