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Debate (1/3)

¿Cambio genuino de ideología?
¿Avance o retroceso?

Entender la problemática educativa requiere mirar el lado político del Sistema Educativo Nacional. Por esta razón, en esta entrega Observatorio se ocupará de discutir y analizar las acciones promovidas para fundar un partido político de parte de uno de los actores más importantes en el campo de la educación mexicana: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Recomposición política

En los primeros meses del 2002 el SNTE creó una agrupación política nacional (APN) denominada Asociación Ciudadana del Magisterio, la que obtuvo el reconocimiento del Instituto Federal Electoral el 6 de agosto del mismo año. Posteriormente, el 30 de enero del 2005 con el registro de la APN Nueva Generación se realizó la asamblea constitutiva del Partido Nueva Alianza. En esta empresa, en la que discretamente participaron diversos actores de la política nacional, esencialmente las tareas organizativas recayeron en el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE y en 54 de las 55 secciones del sindicato, la excepción fue la sección 22 del estado de Oaxaca.

Algunos dirigentes nacionales y estatales del PRI se refirieron a este evento como una traición. También se criticó la posibilidad de que el nuevo partido pudiera constituirse en un proyecto personal de la presidenta del CEN del SNTE y secretaría general del PRI, Elba Esther Gordillo. Dentro de las filas del SNTE se cuestionó la posibilidad de que el nuevo partido diera la espalda al PRI, su tradicional aliado político, y se advirtió que Nueva Alianza podría generar enfrentamientos al interior de las filas del magisterio.

Pese a las inconformidades, dentro y fuera del SNTE, el nuevo partido fue acogido en forma entusiasta como proyecto por los principales dirigentes del sindicato: podría asegurar la presencia magisterial en los congresos locales y el federal, particularmente en las comisiones de educación, y así seguir controlando las agendas educativas desde la posición legislativa; dependería menos del PRI o de los otros partidos para tener candidaturas de maestros; además de que el problema de recursos financieros y capital humano, no constituiría eventualmente un impedimento. En suma, el SNTE encontraría más ganancias que pérdidas con el impulso de un nuevo partido.