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Debate (1/3)

El sistema educativo mexicano no absorbe a los más pobres
Aun sin mayor presupuesto es plausible mejorar la educación

El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), creado el 8 de agosto de 2002, se responzabilizó, a partir de 2003, para aplicar en México las pruebas llamadas de Estándares Nacionales de Lectura y Matemáticas, así como las pruebas del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (en inglés Programme for International Student Assessment, PISA), de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). De la misma forma, se propuso llevar a cabo el análisis de resultados de pruebas anteriores, mismo que dio a conocer de forma sintetizada el 17 de noviembre pasado en el documento La Calidad de la Educación Básica en México. Primer Informe Anual 2003.

Dado el interés de las pruebas aplicadas y la importancia de que sus resultados -que antes se ocultaban- hayan sido dados a conocer públicamente, en esta entrega Observatorio presenta algunas reflexiones en torno a los resultados más relevantes, tanto de las pruebas del INEE como de las del PISA.

Las pruebas del INEE

Las pruebas aplicadas por el INEE toman en consideración el contexto social y familiar de los alumnos, pues parten del supuesto de que para que este contexto tenga como centro el principio de equidad, es indispensable tomar en consideración las diferencias de capital físico (recursos económicos del hogar, luz eléctrica en la vivienda, refrigerador, piso de tierra) y capital cultural (español como lengua que se habla en casa, alfabetización de la madre y existencia de enciclopedias y libros en el hogar). En relación con estas variables de contexto, debemos señalar que las pruebas del INEE presentan diferencias importantes entre los resultados que obtienen las escuelas y entre las modalidades del servicio educativo.

Respecto a los resultados, los de las escuelas primarias privadas son mejores que los de las públicas. Entre las públicas, las urbanas obtienen mejores resultados que las rurales y los cursos comunitarios. Las primarias indígenas son las que obtienen los resultados más bajos. En secundaria, los resultados siguen un patrón similar al descrito para la primaria: los resultados de las secundarias privadas son superiores a los de las públicas. Entre las públicas, las secundarias generales y las técnicas tienen resultados similares. Los puntajes de los alumnos de las telesecundarias son los más bajos de este nivel.

En relación con las modalidades, en las escuelas privadas casi todos los hogares de los alumnos disponen de los elementos considerados, tanto físicos como culturales. La diferencia no es muy grande con las escuelas públicas urbanas, pero sí los es con las rurales y sobre todo con las indígenas y los cursos comunitarios. En las modalidades de secundaria, la situación es similar: las secundarias privadas tienen mejores condiciones que las demás escuelas. Las secundarias generales y las técnicas tienen situaciones muy parecidas, aunque menos favorables que las privadas, pero mucho mejores que las de las telesecundarias. Podemos concluir subrayando que tanto las diferencias entre los resultados como entre las modalidades pueden ser explicadas, al menos en alguna medida, por las condiciones del contexto en que viven los alumnos.

Las pruebas del PISA

Si se analizan los resultados para México de la evaluación del PISA en 2003, al comparar sus puntajes obtenidos en la escala de Matemáticas con los obtenidos en el promedio de los países de la OCDE, por cuartiles, podemos observar que también hay una influencia de los antecedentes socioeconómicos en los resultados educativos de los alumnos. También es posible argumentar que la educación que reciben los jóvenes no es satisfactoria en ninguno de los estratos sociales, ya que los resultados, en todos los cuartiles, están por debajo de las calificaciones obtenidas en el promedio de los países de la OCDE. No obstante, resaltan los bajos resultados que obtienen los jóvenes del cuartil superior, porque el índice socioeconómico de este grupo es inferior sólo en 3.9 unidades al del mismo cuartil en los países de la OCDE, mientras que la diferencia de calificaciones en matemáticas entre ambos es mucho mayor (124 puntos), lo que muestra efectivamente que los resultados educativos tampoco dependen sólo de las condiciones socioeconómicas.