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Artículo (1/3)

Carrera magisterial con dificultades

"Honrar al educador de la juventud, honrar al maestro, es conseguir dos fines: uno, estimular su labor con las consideraciones sociales, y bien sabido es que, al hombre que en sociedad se le estima y considera y se le quiere, se le facilita más la lucha por la vida; el otro beneficio lo recogerá la patria, por el estímulo que se despierte, vendrá la natural competencia y tendremos maestros seleccionados por sus propios méritos y darán a la sociedad ciudadanos educados, ilustrados, conscientes de sus deberes y dispuestos a cumplir con ellos. ¡Cuánto más se ame al maestro, tendremos una patria más grande!"

El párrafo precedente, según consigna el Diario de los debates de la Cámara de Diputados de septiembre de 1917, fue parte de la exposición de motivos que acompañó la iniciativa para declarar el 15 de mayo día del maestro. Al año siguiente entró en vigor la iniciativa y desde entonces cada año se festeja de diferentes formas al maestro. Pero la fecha también es ocasión para que se expresen los problemas que enfrenta el magisterio y para que las autoridades educativas anuncien los resultados de las negociaciones salariales con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Desafortunadamente, cada vez parecen más graves los problemas y menos los motivos para festejar; Observatorio se encarga de analizarlos en esta entrega.

¿Cuántos maestros hay? No sabemos exactamente cuántos son ni cómo se distribuyen. Las estadísticas oficiales estiman que en el ciclo escolar 2003-2004 había, en cifras redondas, un millón 600 mil maestros en el sistema educativo nacional, de los cuales más de un millón se concentraban en educación básica, 245 mil en educación media superior y 247 mil en educación superior. El problema es que los datos no muestran el número exacto de profesores: se refieren al número de plazas y no al de personas. Una persona puede ocupar una doble plaza y probablemente más de dos, pero no sabemos con precisión en qué magnitud y cómo se distribuye en los niveles educativos. A mediados de la década pasada, algunas estimaciones señalaban que poco más de la mitad de maestros de primaria en el Distrito Federal contaban con doble plaza, pero la proporción no necesariamente se sostiene y difícilmente la podríamos tomar como indicativa para el conjunto de entidades federativas y para todos los niveles educativos. Tampoco sabemos cuántas licencias sindicales indefinidas hay (con derecho a conservar la plaza de por vida) ni cuántos maestros están de interinos cubriendo esas plazas sin los derechos que les corresponden.