¿Tienen la SEP y los estados algún proyecto?
Criterios educativos deben guiar su transformación
La formación y actualización de los profesores de México
es el fundamento sobre el cual puede pensarse, con posibilidades de realización
efectiva, el cumplimiento de la equidad y la calidad educativa. Si no se
tienen profesores con habilidades y capacidades intelectuales a la altura
de los tiempos es imposible alcanzar las metas que los planes educativos
y las leyes de México contemplan y garantizan en lo formal. Con
esa certidumbre Observatorio explora, en esta entrega, el territorio de
las Escuelas Normales Rurales (ENR).
Los números
Actualmente, las 18 ENR existentes están localizadas en otras tantas
entidades federativas del país. Diez son para varones, cuatro son
mixtas y seis para mujeres, las de Tamaulipas y Nayarit no reportan datos
al respecto. Con seguridad la historia de cada una de ellas explica las
razones de su localización geográfica.
Los últimos datos oficiales arrojan la presencia de 664 escuelas
normales, de las cuales 349 son públicas y 315 privadas, cuyo número
de profesores es de alrededor de 17,000 y la matricula de poco más
de 166,800 estudiantes (SEP. Principales Cifras Ciclo Escolar 2002-2003,
p.67). Ahora bien, el número de estudiantes inscritos en las ENR
es de aproximadamente 7 mil 300, es decir, poco más del 4 por ciento
del total de la matrícula de educación normal del país.
Mientras que en 16 de sus planteles, excluyendo Tamaulipas y Nayarit, trabajan
poco más de 600 profesores.
Características
Las ENR fueron creadas en 1922 para preparar a estudiantes provenientes
del mismo medio como maestros especializados para servir a las comunidades
rurales y a la población indígena. Adicionalmente, tenían
dos finalidades importantes: por una parte, la incorporación de
las pequeñas comunidades de la misma región al progreso general
del país, mediante los trabajos de extensión educativa que
dichas instituciones realizaran, y por otra, el mejoramiento cultural y
profesional de los maestros rurales en servicio de la región en
la que la escuela funcionara, por medio de los cursos temporales de vacaciones.
Estas escuelas contemplaban en su currículo áreas de estudio
de actividades agrícolas y pecuarias, de organización campesina
cooperativa y de otros aspectos relacionados con el buen desarrollo de
la vida rural, por lo que fueron además, dotadas con la infraestructura
necesaria.