La secundaria técnica (ST) es una de las opciones para cursar
el nivel de educación media básica. Surge a finales de los
años 70 con el doble objetivo de brindar estudios de secundaria
y una formación tecnológica que le permita al estudiante
incorporarse a una actividad productiva (en especialidades como carpintería,
secretariado, agricultura y muchas otras). A más de 20 años
de haberse constituido, esta modalidad educativa representa actualmente
cerca de la tercera parte de la matrícula en el nivel medio básico.
¿Cuál es su vigencia y pertinencia como opción en
este nivel? ¿En qué medida cabe hablar hoy día de
una opción diferente? La ST, ¿forma para el trabajo? ¿Provee
las bases iniciales requeridas por el nuevo desarrollo tecnológico?
¿Cuál es la importancia actual del componente de formación
para el trabajo dentro de su currículo? Estas son algunas de las
interrogantes que están en discusión y que llevan a analizar
la problemática y circunstancias por las que atraviesa hoy día
esta modalidad. Las consideraciones que aquí se apuntan se apoyan
en los resultados de una investigación reciente cuyo énfasis
estuvo puesto en el componente de formación para el trabajo.
El panorama actual
La ST enfrenta actualmente un contexto muy diferente al de décadas
pasadas. Hay por lo menos cuatro factores que distinguen su presente y
su pasado: a) si bien anteriormente constituía una opción
alternativa a la secundaria general, hoy la ST se enfrenta a la competencia
de otros planteles de secundaria, sean generales, telesecundarias, o bien
de nuevas secundarias técnicas; b) si antes la ST constituía
en muchos espacios el último tramo educativo para jóvenes
que no contaban con recursos económicos, ni con las opciones locales
para continuar sus estudios (lo que justificaba su componente de formación
para el trabajo), se cuenta ahora con ofertas en el nivel medio superior
-tanto general como técnico- a las cuales se pueden incorporar los
estudiantes; c) actualmente, el desarrollo tecnológico lleva a cuestionar
el carácter y posibilidades de la ST en materia de adecuación
y respuesta a la necesidad de ofrecer una cultura tecnológica y
una preparación para el trabajo; d) la ST no cuenta con los apoyos
de otros años, la situación en que subsisten muchos de los
planteles es elocuente de la situación marginal que guarda la formación
en áreas tecnológicas hoy día. De hecho, en muchas
de las regiones del país persiste la ST de hace 20 años,
marcada ahora por una inercia en la que conviven la falta de recursos,
tecnologías obsoletas, talleres en abandono, maquinaria ociosa,
falta de actualización y programas deficientes de formación
docente, ausencia de colectivos que asuman y participen en estrategias
académicas y de gestión, ausencia de liderazgos y de nuevos
estilos de gestión.