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Similar es el panorama para el sector científico y tecnológico: se reporta un ligero aumento del gasto en la materia y se reconoce su insuficiencia: "el aumento no es suficiente, pero nos coloca en la ruta adecuada". El gasto en el sector no sólo es insuficiente. Si se coteja con su proporción en el PIB, se constata más bien un estancamiento, ya que en los últimos años se mantiene en una proporción de 0.42 por ciento, muy lejana aún de la meta de alcanzar un punto porcentual al final del sexenio. En la sección que consigna las "reformas estructurales" pendientes (energía, hacienda, sector laboral, telecomunicaciones y reforma del Estado) la reforma educativa no ocupa ningún lugar, ya sea que se considera vertiente de reforma en marcha, o no hay una preocupación al respecto. Además, aunque el desempeño del sector educativo escapa de la autocrítica gubernamental planteada en el informe, se menciona en los párrafos dedicados a los retos inminentes de la administración: "Dejar de invertir en educación es tanto como dejar de invertir en el futuro. Requerimos más infraestructura, capacitación y tecnología. Se necesita, sobre todo, incrementar la inversión en educación media superior y superior". InterrogantesLa identificación de los retos educativos es, cuando menos, parcial.
ReferenciasComunicados OCE sobre Planes e informes oficialesD.R. Observatorio Ciudadano de la Educación Redacción: Luis A. Aguilar Sahagún, Teresa Bracho, Edgar Becerra Bertram, Daniel Cortés Vargas, María de Ibarrola, Pedro Flores Crespo, Raquel Glazman, Antonio Gómez, Gregorio Hernández, Pablo Latapí Sarre, Carlos Muñoz Izquierdo, Emma Liliana Navarrete, Roberto Rodríguez Gómez, Miguel Angel Rodríguez, Lorenza Villa Lever y Leonel Zúñiga. Septiembre 12, 2003
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