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Analfabetismo (3/3)

Aunque no se reconoce oficialmente es claro que la SEP y el INEA han centrado su atención en la universalización de la cobertura y en el combate al rezago: por un lado, garantizar plena cobertura de los servicios de educación básica y, por otro, asegurar que jóvenes y adultos que no terminaron primaria y secundaria concluyan sus estudios. Si ambos supuestos se cumplen y consolidan, a mediano plazo la tasa de analfabetismo decaerá significativamente, una vez que los grupos de población de mayor edad, en los que se concentra la mayor parte de los analfabetas, desaparezcan naturalmente. Con las tendencias demográficas de su lado el gobierno actual no parece muy preocupado por el problema del analfabetismo ni de reducirlo con programas intensivos. En efecto, en su más reciente documento programático, el Conevyt propone como meta a 2006 lograr la alfabetización en español de 250 mil personas y la alfabetización de 40 mil indígenas mediante un programa específico. Aun alcanzando estas cifras el nivel de alfabetización sería inferior al promedio de sexenios anteriores. Si bien en los organismos que integran el Conevyt la alfabetización ocupa un lugar secundario se esperaría que la sinergia que logre este nuevo consejo alcance metas más ambiciosas, pero no parece ser el caso. ¿Por qué?

Junto con los programas que ya opera el INEA, el Conevyt propone brindar servicios de alfabetización mediante el proyecto Plazas Comunitarias. Se espera que en 2006 existan 20 mil de esas plazas al menos y que en ellas se brinde acceso a servicios educativos y culturales basados en plataformas de cómputo y telecomunicaciones. Para lograr esa meta, se propone que la mitad de las plazas sean "institucionales" y la otra mitad provenga de los sectores privado y social. Aunque el consejo reconoce que los analfabetas encontrarán "diversos grados de dificultad para hacer pleno uso de la tecnología puesta a su alcance", el problema se resolverá, declaran, gracias a "una adecuada asesoría y un diseño óptimo de contenidos impresos, en video y en línea". Además, el consejo propone adecuar los programas de alfabetización mediante "un enfoque intercultural y estrategias de carácter bilingüe", apoyándose en el desarrollo de materiales educativos tanto impresos como en línea, elaborados por las comunidades. Asimismo, se propone realizar una investigación titulada Reconceptualización de la alfabetización como instrumento de apropiación de la cultura escrita y la opción de leer y escribir de muchas maneras y para diferentes propósitos (citas del Programa de Mediano Plazo 2001-2006, Conevyt, enero 2002). En el programa del consejo no se menciona, aunque esperamos que no se ignore, que en México se han desarrollado importantes líneas de investigación que, bien aprovechadas, permitirían abordar la problemática en forma pertinente.

La documentación disponible indica que, para fines de alfabetización, hay dos estrategias sobre la mesa, sin líneas claras de continuidad entre sí: el modelo comunitario impulsado por el INEA, ahora en un esquema descentralizado, y las ideas de un sector del Conevyt, que apuesta en favor de la tecnología educativa con una visión del problema basada en un esquema de clientes y proveedores. Habría que preguntarse entonces si la pobreza y aislamiento de las localidades en las que se concentran los analfabetos no hace incompatible la estrategia de utilizar las nuevas tecnologías para atacarla. Sin duda, el acceso a tecnologías de la comunicación es importante, sobre todo para las nuevas generaciones. Sin embargo, para su empleo como herramienta de alfabetización no es suficiente contar con asesores y software amigable.

Referencias

Comunicados OCE sobre Políticas y programas

D.R. Observatorio Ciudadano de la Educación

Redacción: Luis A. Aguilar, Teresa Bracho, Edgar Becerra Bertram, Daniel Cortés Vargas, María de Ibarrola, Pedro Flores Crespo, Raquel Glazman, Antonio Gómez, Gregorio Hernández, Pablo Latapí Sarre, Carlos Muñoz Izquierdo, Emma Liliana Navarrete, Enrique Pieck, Roberto Rodríguez, Miguel Angel Rodríguez, Lorenza Villa Lever, y Leonel Zúñiga.

Abril 12, 2003.