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Al ponderar la implicación del aumento previsto, hay que tomar en cuenta, primero, que no toda la investigación se hace en las IES, por lo que la partida tendría que sumarse a la inversión pública en ciencia otorgada a otras entidades que hacen investigación. Segundo, que actualmente el gasto público en educación superior, considerando juntas funciones de docencia, investigación y otras, no alcanza siquiera el uno por ciento del producto. De llevarse a cabo la iniciativa, el gasto en ciencia se cuadruplicaría y se concentraría principalmente en universidades. Preocupa no sólo de dónde provendrán los recursos, sino cómo serán ejercidos en la práctica. Hay varias posibilidades: entregar los recursos directamente a las IES; repartirlos mediante el ramo 38 del presupuesto (ciencia y tecnología); establecer nuevos programas en la SESIC, o distribuirlos por fondos sectoriales manejados por el Ejecutivo. ¿Acaso las IES tienen capacidad para manejar un presupuesto de investigación científica cuatro veces superior al actual? Finalmente, quizá por descuido de los legisladores, o acaso con intención, se dejó en el texto aprobado la expresión "instituciones de educación superior", lo que no excluye a la iniciativa privada como posible beneficiario. Interrogantes
ReferenciasComunicados OCE sobre Economía y educaciónD.R. Observatorio Ciudadano de la Educación Redacción: Alejandro Canales, Pedro Flores Crespo, María de Ibarrola, Pablo Latapí Sarre, Humberto Muñoz García, Carlos Muñoz Izquierdo, Roberto Rodríguez y Leonel Zúñiga.. Diceimbre 13, 2002. |