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En el importante asunto de los recursos financieros no se ha visto avance sustantivo. El Ejecutivo federal se comprometió a destinar mayores recursos a educación hasta alcanzar el 8 por ciento respecto al PIB al final del sexenio, es posible que la meta se cumpla pero probablemente no será la participación del gasto federal el impulso fundamental. En el Presupuesto de Egresos del año anterior el Ejecutivo federal propuso un gasto educativo total de 245.7 mil millones 5 por ciento de incremento respecto del 2000 y que el mismo Presidente reconoció como insuficiente, mientras que los legisladores autorizaron cuatro mil millones más, para alcanzar los 249.9 mil millones. La misma situación se presentó en el gasto de este año: los diputados incrementaron en poco más de 15 mil millones de pesos la propuesta presidencial. Otros temas de crucial importancia tampoco avanzan. Por ejemplo, la reestructuración del Consejo Nacional de Participación Social y el funcionamiento de los consejos de participación a nivel estatal y municipal, cuyas deficiencias se conocen. O bien, el gran acuerdo nacional a favor de la educación que mencionó el titular de la SEP en septiembre del año anterior al presentar el programa sectorial, y al que convocó a profesores, alumnos, padres de familia y a la sociedad en su conjunto, pero que no se ha vuelto a mencionar. Tampoco nada se conoce del acuerdo que establecerían la SEP y el sindicato de profesores para mejorar la calidad de la educación y que está indicado en el programa sectorial (p. 97). En el Consejo Nacional de Educación para la Vida y el Trabajo, el organismo que tendría bajo su responsabilidad enfrentar el rezago educativo, el avance ha sido muy lento y está por demostrar su efectividad. Son escasos los adelantos en la federalización educativa: el Consejo Nacional de Autoridades Educativas, órgano que reunirá al conjunto de entidades federativas, cuya constitución formal estaba prevista para el año 2001, sigue sin personalidad jurídica. Es el mismo caso del Instituto Nacional de Evaluación, que espera los acuerdos entre autoridades educativas, el Congreso y el sindicato de profesores. Aunque sea comprensible que los resultados deseados no se alcancen en un par de años, sobre todo considerando el tamaño de los rezagos y el tiempo de maduración de iniciativas en el terreno de la educación, se ha desaprovechado la oportunidad de estos dos años. Las expectativas han estado por encima de los resultados. InterrogantesEn este texto hay asuntos suficientes sobre los cuales las autoridades de la SEP podrían reaccionar completando su información o apuntando sus comentarios. Las vías de comunicación con la sociedad civil de que disponen las autoridades son suficientes (aunque tampoco en este aspecto se advirtieron innovaciones). Esperamos sus respuestas.ReferenciasComunicados OCE sobre Política y educaciónD.R. Observatorio Ciudadano de la Educación Redacción: Alberto Aziz Nassif, Alejandro Canales, Pedro Flores Crespo, María de Ibarrola, Pablo Latapí Sarre, Felipe Martínez Rizo, Humberto Muñoz García, Carlos Muñoz Izquierdo, Roberto Rodríguez y Leonel Zúñiga.. Julio 19, 2002. |