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Efectos sobre la equidadEl mercado de los servicios privados de tutoría escolar tiene clientes o consumidores y proveedores. Sin embargo, no es una actividad regulada mediante normas de operación específicas o a través de la supervisión de las autoridades educativas. Los estudiantes que utilizan estos servicios enfrentan por lo general circunstancias muy distintas: o bien son alumnos con dificultades de aprendizaje y falta de disciplina académica que recurren a la tutoría para paliar sus deficiencias, o bien son estudiantes de alto desempeño que buscan hacer mínimos los eventuales riesgos de fracaso. Muy frecuentemente, en la familia recae la decisión de contratar el servicio, a menudo por sugerencia de los profesores. La decisión de tomar clases particulares de regularización tiende a generar mayores desigualdades dentro del sistema educativo: los datos disponibles indican que en México existe relación directa entre los niveles de reprobación y los ingresos familiares; en tales condiciones es poco probable que un individuo con dificultades de aprendizaje y con una situación económica precaria pueda pagar para recibir clases de regularización; por lo tanto, este sujeto estará más proclive a formar parte de los mexicanos en desventaja educativa que aquel que, aun con los mismos problemas escolares, pueda erogar cierto monto para prepararse fuera de las horas de clase. La existencia misma de un circuito escolar privado que resuelve (real o potencialmente) las deficiencias del sistema educativo público es un factor de falta de equidad educativa: si los estudiantes que pueden pagar cursos de preparación para los exámenes obtienen mejores resultados, entonces los alumnos con menores capacidades económicas se enfrentan a una competencia desigual por los puestos u opciones disponibles.El impacto de estos servicios sobre el gasto educativo de las familias se desconoce; sin embargo, no se puede ignorar que su abundante oferta significa que un segmento importante de los estudiantes están optando por esta alternativa y que, además de los gastos familiares en cuotas o colegiaturas, transporte, libros y otros insumos escolares, existe un gasto privado en educación transferido a un sector fuera de control y sin ninguna obligación de "rendición de cuentas". Desde el punto de vista de la familia, este consumo puede ser un medio para evitar gastos mayores asociados a la repetición o simplemente para asegurar la continuidad de los hijos en el trayecto escolar. De acuerdo con algunas experiencias internacionales, y como resultado de sus efectos negativos, gobiernos como los de Corea y Mauritania trataron de prohibir la tutoría privada sin éxito alguno. En otros casos, como Hong Kong y Singapur, se optó por la regulación: se permite siempre y cuando los maestros no tengan como "clientes" a sus propios alumnos y las asociaciones de maestros supervisan su operación regular. Otra posibilidad es que los gobiernos ignoren totalmente su existencia, alternativa que parece ser el caso en nuestro país. InterrogantesLa tutoría privada es un servicio en expansión y plantea importantes problemas éticos, de equidad y calidad educativas al sistema público de educación. Hasta ahora no se ha apreciado, por parte de las autoridades educativas, ninguna posición definida, pese a que recientemente se presentó el programa sectorial correspondiente. En la agenda educativa permanecen diversos problemas; uno es el financiamiento que en estos días se discute, pero las autoridades deben tener presente que los retos son múltiples y se requieren acciones definidas, sobre todo considerando que ya ha transcurrido un año desde que asumieron funciones.
ReferenciasComunicados OCE sobre Economía y educaciónD.R. Observatorio Ciudadano de la Educación Redacción: Alberto Aziz Nassif, Alejandro Canales, Pedro Flores Crespo, María de Ibarrola, Pablo Latapí Sarre, Felipe Martínez Rizo, Humberto Muñoz García, Carlos Muñoz Izquierdo, Roberto Rodríguez, Lorenza Villa Lever y Leonel Zúñiga.. Diciembre 28, 2001. |