El mercado informal de la educción en México (1/2)
Creciente número de "escuelas" para preparar en exámenes
de admisión a los aspirantes
Cuestionables métodos de operación, carencia de controles
y nula información pública al respecto
¿Se deben prohibir, controlar o sustituir?
Desde hace varios años los ciudadanos hemos visto proliferar
establecimientos de diverso tipo que ofrecen preparación a los estudiantes
para aprobar los exámenes de admisión al bachillerato y las
universidades, los del Ceneval, y otros como el de clasificación
de especialidades médicas y los nuevos exámenes de la Secretaría
de Educación Pública (SEP) para la acreditación del
bachillerato por demostración de conocimientos. También abunda
la oferta de regularización de alumnos que han reprobado materias.
Estos servicios se promocionan a través de volantes repartidos fuera
de los centros de inscripción, mediante anuncios en los periódicos,
en carteles del Metro o en el directorio telefónico; se imparten
en todo tipo de establecimientos y por lo general aseguran un resultado
satisfactorio y hasta la devolución del pago en caso de fracaso.
Los precios varían en función del aparente grado de dificultad
del examen y en función de la demanda social a la que están
orientados. Todo parece indicar que hay una relación directa entre
las políticas de control de la calidad educativa mediante selección
"objetiva y externa" y el desarrollo de este sector, que medra al margen
de la estructura formal educativa, se conoce sólo superficialmente
y se deja actuar sin control. Debido a sus implicaciones para el sistema
público de educación, Observatorio se ocupa en esta ocasión
de analizar estos servicios, las causas de su expansión y las características
de sus principales proveedores y usuarios.
La experiencia internacional
La tutoría privada, como se suele designar a estos servicios, no
es un fenómeno nuevo ni exclusivo de nuestro país. Según
algunos especialistas, se ha desarrollado en aquellos países donde
la competitividad representa el valor central del proceso educativo. Asimismo,
la implantación de exámenes generales, especialmente de ingreso
y egreso, ha provocado que este negocio tenga un número creciente
de clientes (Mark Bray, "Supplementary Private Tutoring", en: Education
across the Commonwealth, no. 1, julio 2000). En Singapur, por tomar un
ejemplo, se estima que 50 por ciento de los estudiantes de primaria y 30
por ciento de secundaria reciben tutoría privada, mientras que en
Malasia se considera que, en los próximos años, hasta 85
por ciento de los estudiantes recibirán algún tipo de clases
particulares. En Japón, país en que la tutoría privada
tiene una tradición muy añeja, se reporta que hacia mediados
de los noventa las ganancias anuales sumaban 14 mil millones de dólares.
De modo similar, en Corea los padres de familia gastaron en 1996 aproximadamente
25 mil millones de dólares en servicios de tutoría privada,
lo que representaba entonces 150 por ciento del gasto público en
educación. En varios países europeos, así como en
Estados Unidos y Canadá, el mercado de las tutorías privadas
se ha desarrollado a la par de los procesos de evaluación y acreditación
externos; otro tanto sucede en países de América Latina en
que, como es el caso de Brasil y Argentina, los exámenes generales
son la norma para ingresar a las instituciones de enseñanza posobligatoria
y para obtener la acreditación profesional. En el caso brasileño,
el temido examen "vestibular", que se aplica a los candidatos a ingresar
a las universidades públicas, ha generado un sistema paralelo de
gran tamaño dedicado exclusivamente a la preparación de aspirantes.