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El Consejo Nacional para la Vida y el Trabajo (2/3)

"Desarrollo y reconocimiento de competencias", como tercera estrategia, ofrece crear una red para la normalización y certificación de conocimientos y habilidades, integrada por el Consejo de Normatividad y Certificación de Competencia Laboral (Conocer), el Programa de Acreditación de Conalep, y por un nuevo proyecto aún sin denominación clara, que aparentemente se desarrollará en los Cecatis.

Por último, la cuarta estrategia refiere dos innovaciones: creación de "plazas comunitarias" y un "portal educativo" que ofrecería servicios educativos formales y no formales. Las plazas comunitarias, definidas en el PNE como un nuevo espacio para aprender, contarían con un espacio para brindar atención de manera tradicional, otro equipado con televisión, videocasetera y la señal de Edusat, y un tercero que ofrecería a los adultos "acceso al conocimiento de la humanidad" a través del portal Conevyt y una biblioteca digital.

¿Qué le hace falta al Conevyt?

Con la propuesta del Conevyt, México decide atender la educación de toda su población a lo largo de la vida, en el mismo momento en que la mayor parte de los países reconocen esta prioridad y enfrentan los desafíos de cómo llevarla a cabo. Como participantes del equipo de transición, varios de los redactores de Observatorio anticipamos en su oportunidad diversos retos que el PNE no expresa.

El primero es reconocer que la demanda que presumiblemente atenderá el Conevyt tiene una naturaleza "virtual" (o potencial), lo que significa que sólo podría convertirse en demanda real si, mediante intervenciones directas en las comunidades, se llevasen a cabo un conjunto de procesos encaminados a articularla, organizándola, por ejemplo, alrededor de proyectos productivos, de educación familiar o cívica. Desde luego, estos procesos requieren la participación muy activa de diversos actores sociales y no pueden basarse en tecnologías de punta. Sin embargo, estos aspectos no figuran en las estrategias del Conevyt.

Además, si bien se reconoce el reto de la equidad, y se le otorga absoluta prioridad, carece de contenido preciso. La población del país debe reconocerse como heterogénea, con una exigencia de respuestas focalizadas y pertinentes que permitan integrar el conocimiento en diversos procesos cotidianos. Sin descartar la atención a jóvenes y adultos cuya escolaridad superó la básica obligatoria, debe enfatizarse la prioridad que merecen millones de mexicanos con escasa o nula escolaridad y en condiciones precarias; en particular la magnitud del grupo de jóvenes de 15 a 24 años que no terminó secundaria, la mitad de los cuales ni siquiera concluyó la primaria y que serán quienes llevarán el peso del desarrollo en los próximos 20 años. El desafío de la cobertura se une al de la equidad.

Otro reto es la naturaleza del organismo responsable. Se trata de crear una nueva institucionalidad que no sólo coordine lo existente sino que realmente innove. La posibilidad de coordinar los esfuerzos que existen requiere un conocimiento y acercamiento cuidadoso con cada una de las instituciones que los respaldan. Los esfuerzos institucionales difieren ampliamente en cuanto a sus alcances institucionales, naturaleza jurídica, situación financiera, experiencia, existencia o no de grupos técnicos, y características de sus logros y problemas principales. Por ejemplo, ¿cuál es la diferencia entre el Modelo de Educación para la Vida, diseñado por el INEA, y la secundaria a distancia para adultos (SEA), impulsada por la Subsecretaría de Educación Básica, y por qué el Conevyt opta por uno y no por otro? Otro ejemplo es la naturaleza y formas de operar institucionalmente: el INEA, institución en proceso de descentralización que funciona con el apoyo solidario de instructores con escasa escolaridad y a los que se les da un pago simbólico, y el Conocer, que a la fecha enfrenta el difícil problema de no tener un status jurídico definido y cuya operación se concibió sobre la base de actividades de evaluación y certificación operadas por terceros que cobran por estos servicios. Además, sorprende la ausencia total de referencias al CREFAL, institución pionera e innovadora en el campo, que el gobierno de México ha albergado desde hace 50 años.

Otro reto que no se anticipa es la necesidad de evaluar la mayor parte de los programas en marcha. Si bien es importante, como propone el PNE, recuperar y hacer visible la acción de los Centros de Capacitación para el Trabajo Industrial y los nuevos Institutos de Formación Laboral de los Estados, no se puede ignorar que se trata de las entidades del sistema escolar menos conocidas en cuanto a su oferta curricular y forma de trabajo. Por otra parte, el plan no hace referencia ninguna al Programa de Modernización de la Educación Técnica y la Capacitación, que había logrado una interesante interacción entre la Secretaría del Trabajo y la Secretaría de Educación Pública. Asimismo, el gran sistema que coordinará el consejo requiere una nueva base jurídica, que no se menciona en el apartado correspondiente del PNE. Se ignora que la Ley de Educación de Adultos quedó abrogada en 1993 y que la Ley General de Educación vigente trata sólo aspectos generales de la educación de adultos.