Acerca de OCE
Debates educativos
Artículos de opinión
Colaboraciones libres
Publicaciones
Sitios de interés


Share

Comentarios al PNE (3) (1/3)

Los programas compensatorios no han reducido la brecha educativa
PROGRESA, no atiende el Síndrome de atraso escolar
Avanzar exige nuevas articulaciones políticas y mayores recursos

Como última entrega de la serie de comentarios al Programa Nacional de Educación 2001-2006 (PNE), Observatorio ofrece a sus lectores una reflexión sobre la equidad educativa en el programa gubernamental. Conviene recordar, en primer lugar, que el presidente Fox afirmó en su primer informe de gobierno que la educación debe responder a las exigencias del cambio económico, político y social del país... mediante un gran proyecto nacional cuya finalidad es acabar con la disparidad de oportunidades en el acceso a los servicios educativos de calidad". Este propósito se recoge en el PNE al definir como objetivos estratégicos avanzar hacia la equidad en educación y  proporcionar una educación de calidad adecuada a las necesidades de todos los mexicanos (p.76). No es novedad la preocupación de la SEP sobre la equidad educativa; desde los setenta ha estado presente a través de instrumentos con un enfoque que privilegia la compensación para equilibrar algunas desigualdades.

Efecto compensatorio insuficiente

El propósito de promover la equidad educativa se reconoce como una obligación del Estado desde la Ley General de Educación (LGE) de 1993, obligación que se ha concentrado en los llamados "programas compensatorios". Los que fueron instrumentados en primer lugar se propusieron mejorar la calidad de la oferta escolar mediante la distribución de apoyos especiales a las escuelas que  atienden a poblaciones socioeconómicamente desfavorecidas. Posteriormente fue operado un programa, el PROGRESA, para fortalecer la demanda educativa mediante la distribución de subsidios entre las familias de escasos recursos con hijos en edad escolar. Los primeros han sido administrados por el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) mientras que, el segundo, ha estado a cargo de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) del gobierno federal.

El impacto educativo que directamente puede ser atribuido a los programas compensatorios es poco conocido, ya que sólo el Programa para Abatir el Rezago Educativo (PARE) y el PROGRESA han sido evaluados en ese sentido. La evaluación del PARE, además de constatar que los apoyos proporcionados fueron distribuidos con criterios de discriminación positiva, demostró que las calificaciones de los niños en las pruebas de aprovechamiento aplicadas durante el programa fueron insatisfactorias y se correlacionaron positivamente con los lugares que ocupan las familias en el sistema de estratificación social más amplio. Por tanto, el "efecto compensatorio" no fue de la magnitud esperada (Véase Comunicado No.5)