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El PIB y la educación (1/2)

La recomendación UNESCO sobre gasto educativo
¿Es factible incrementar el gasto educativo hasta el 8% del producto interno bruto?

El pasado 17 de este mes, el titular de la SEP, Reyes Tamez Guerra, compareció ante las comisiones unidas de Educación, de Ciencia y Tecnología y de Cultura de la Cámara de Diputados para glosar el informe presidencial y responder a comentarios de los legisladores. Ante repetidas preguntas sobre la fecha de presentación del programa sectorial, informó que éste se daría a conocer el día de hoy, por lo cual Observatorio dedicará sus próximos comunicados al análisis de ese importante documento.

Entre las cuestiones tratadas en la sesión, sobresalen las relacionadas con el gasto educativo. Al respecto, el secretario Tamez ratificó el compromiso presidencial de conseguir, en el curso de su administración, un nivel de gasto equivalente a ocho puntos porcentuales del PIB y solicitó a los legisladores que este año se apruebe un aumento de 20 mil millones de pesos para acercarse a la meta sexenal. En torno a la cifra de 8% de PIB para educación parece haber acuerdo entre el ejecutivo federal representado en este caso por Presidencia y SEP- y las fracciones parlamentarias; no obstante, consideramos de interés para nuestros lectores desmenuzar el significado de tal cifra así como sus posibles implicaciones. A ello dedicamos el presente comunicado.

Circula ampliamente la versión según la cual la meta de conseguir que el gasto educativo alcance el 8% de PIB proviene de una recomendación de la UNESCO. Vale la pena precisar el punto. En diciembre de 1979 se celebró en la ciudad de México la Conferencia Regional de Ministros de Educación y Ministros Encargados de la Planificación Económica de los Estados Miembros de América Latina y del Caribe, convocada por dicho organismo. En el texto de conclusiones, conocido en adelante como Declaración de México, los ministros declararon que los Estados Miembros deberían dedicar presupuestos gradualmente mayores a la educación, hasta destinar no menos del 7 u 8% de su Producto Nacional Bruto a la acción educativa Aunque tal recomendación ha sido reiterada en diferentes reuniones del denominado Proyecto Principal de Educación en América Latina y el Caribe (PROMEDLAC) auspiciado por la agencia de la ONU, particularmente en la reunión de 1981 en Quito, Ecuador, y más recientemente en la cumbre de Cochabamba, Bolivia (marzo de 2001), ninguno de los países de la región de América Latina y el Caribe ha conseguido siquiera acercarse a esa proporción. En la actualidad, el gasto público dedicado a la educación representa, como promedio regional, 4.5% del PIB latinoamericano y 5.3% en el caso mexicano

PIB, gasto público y educación

El indicador conocido como producto interno bruto (PIB) es el más socorrido para describir la situación de las economías nacionales. Se expresa como una cantidad equivalente al valor monetario de la actividad económica ocurrida en el territorio nacional durante un período determinado. Para su medición se toma en cuenta el valor de los bienes y servicios así como la participación del Estado en la economía mediante impuestos y subvenciones y se calcula a través de la evaluación de un grupo de indicadores de precios y salarios.

Según datos de la cuenta pública nacional, en el segundo trimestre de 2001 el PIB de México alcanzó, la cifra de $5,675,328,883.00 m/n, es decir cinco billones seiscientos setenta y cinco mil millones, trescientos veintiocho mil ochocientos ochenta y tres pesos. Dividido entre el número de habitantes (proyección de habitantes a julio de 2001), nuestro PIB per cápita es de 57 mil pesos al año en números redondos. En el contexto internacional, el PIB de México es el segundo de América Latina, superado por el brasileño y entre los países de la OCDE ocupa el noveno lugar.