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Escuelas de calidad, claroscuros ¿Tiene futuro el congreso de la UNAM? Primer aniversario de OCE "Compromiso" por la calidad El nivel medio superior ¿eslabón perdido de la educación? La nueva hacienda y la educaciónEl PND, sin lineamientos claros; necesaria, una política científica y vinculación con el sector productivo Al finalizar el periodo de transición, en diciembre pasado, no hubo un documento que expresará qué acciones tenía previstas la actual administración para el área de CyT. Aun el nombramiento del titular de Conacyt, organismo rector de las políticas científicas, fue de los últimos en realizarse. El PND tampoco ha precisado cuáles serán los principales lineamientos. Convendría que en el lapso de tiempo que resta para la presentación del programa sectorial, se apreciara el carácter estratégico de CyT, se advirtiera la urgencia que el tema amerita y se trabajara en el diseño de un verdadero programa. Sistema frágil y pequeñoUnos cuantos indicadores son suficientes para destacar el tamaño y debilidad del sistema científico y tecnológico en México. El gasto federal en CyT, a precios corrientes, pasó de 2 mil a poco más de 22.5 mil millones pesos entre 1990 y 2000. A pesar del notorio incremento, las cifras adquieren una proporción más modesta si se realiza la comparación respecto del PIB. En 1990 el nivel de gasto representaba 0.28 del PIB y en 2000 se estimaba que su proporción era de 0.43 por ciento. Conviene notar que esta última cifra es apenas la mitad del gasto que se destina en América Latina y el Caribe -ya no digamos en las naciones más desarrolladas-, puesto que en 1999 el gasto promedio para la región fue de 0.81 respecto del PIB (Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericana/Interamericana, 1999).La insuficiencia de recursos es más notoria si sólo se considera el gasto en Investigación y desarrollo experimental (IDE), una de las actividades más relevantes de la CyT que expresa con mayor exactitud el esfuerzo en el avance y aplicación del conocimiento. El total de gasto para este rubro, según la última serie de indicadores divulgada por Conacyt, alcanza 0.34 respecto del PIB, cifra que representa poco más de la mitad del gasto promedio en América Latina (0.59) y una sexta parte de lo que destinan los países de la OCDE (2.2). |