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Finalmente, en el rubro de educación de vanguardia se perfila hacia el empleo de tecnologías informáticas y de comunicación que permitan a la población estar en contacto con la información y los conocimientos necesarios para su desarrollo (p. 71). Tampoco en este apartado se abunda sobre las estrategias y medios que se pondrán en operación para lograr la informatización del sistema educativo y su extensión a la sociedad. Se omite, por ejemplo, tocar el tema actualmente en el debate internacional sobre los efectos de discriminación que han producido las diferencias de acceso a los medios informáticos; se omite también mencionar los enormes retos de infraestructura de comunicaciones, equipo y sistemas que sería necesario encarar inmediatamente para acercarse siquiera al propósito general que se persigue. El tema de la brecha tecnológica y de conocimientos amerita una reflexión a fondo y un debate que vaya más allá de indicaciones simples sobre la necesidad de nuevas tecnologías en el campo educativo. En suma, los planteamientos de política educativa enunciados en el PND aparecen todavía con un perfil borroso: se entienden las líneas generales de un diseño que buscaría promover la educación para la competitividad y el desarrollo humano, quizás en ese orden, pero no están claros los medios, los recursos y los compromisos para llegar o aproximarse a tales resultados. Aunque habrá que esperar a la publicación del programa educativo del sexenio, no sobra insistir en que el tiempo comienza a apremiar si de verdad se quiere revolucionar la educación mexicana. ReferenciasComunicados OCE sobre Planes e informes oficialesD.R. Observatorio Ciudadano de la Educación Redacción: Alberto Aziz Nassif, Alejandro Canales, Pedro Flores Crespo, María de Ibarrola, Pablo Latapí Sarre, Felipe Martínez Rizo, Humberto Muñoz García, Carlos Muñoz Izquierdo, Roberto Rodríguez y Lorenza Villa Lever. Junio 15, 2001
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