Acerca de OCE
Debates educativos
Artículos de opinión
Colaboraciones libres
Publicaciones
Sitios de interés


Share

La educación en el PND (2/3)

Algunas de las iniciativas que se han tomado en estos meses, y otras que se han anunciado, responden al diseño de política educativa plasmado en el plan, como, por ejemplo, el programa nacional de becas a estudiantes, el aún incierto Consejo Nacional para la Vida y el Trabajo, recientemente integrado al INEA, la Coordinación de Educación Intercultural y Bilingüe y el programa "e-educación" del que tampoco se conocen los detalles. Otras propuestas, aunque se anticiparon en la campaña del presidente Fox, no han dado siquiera los primeros pasos. Por ejemplo, en materia de descentralización el sistema educativo del Distrito Federal continúa en manos de la Federación, otro tanto sucede con el conjunto de subsistemas e instituciones de enseñanza media y superior al margen del proceso de federalización emprendido en sexenios anteriores. En el terreno de la estructuración del sistema, se propuso en el documento de Bases para el PND en materia educativa (formulado por el equipo de transición correspondiente) la creación de una subsecretaría de enseñanza media, para integrar en un solo ámbito administrativo las diferentes modalidades de enseñanza media superior, tema del que no se han dado señales aún y que puede permanecer incólume; tampoco se han dado pistas en materia de la reforma normativa para restructurar el sistema.

La pasada negociación con el magisterio no mostró una actitud gubernamental diferente de la que tuvieron los gobiernos priístas en las últimas administraciones, ni en la forma ni en los resultados. Si bien el SNTE consideró un logro la oferta de dotar con una computadora a cada maestro, el objetivo de contar con una plantilla docente con condiciones dignas y maestros profesionales de la enseñanza y el aprendizaje parece todavía un argumento retórico.

Más adelante, el capítulo enuncia metas cuantitativas aparentemente muy ambiciosas: lograr la cobertura total en la educación preescolar y básica; alcanzar coberturas en la media superior y en la superior más cercanas a las de los países con los que tenemos más contacto (p.49). Sobre la primera hay que decir que, en efecto, el reto principal está en extender la educación preescolar y secundaria hasta abarcar plena cobertura. Pero no debiera omitirse que en el nivel básico de enseñanza los retos más importantes son la retención de los niños en la escuela y el rezago, es decir la atención a quienes abandonaron el sistema educativo sin concluir con la escolaridad obligatoria (hasta la secundaria). La meta de cobertura en los niveles de media superior y superior aparece, en cambio, envuelta en ambigüedades ¿qué significa alcanzar coberturas más cercanas a las de los países con que tenemos más contacto? ¿qué países son éstos? Si se refiere el texto a los Estados Unidos y Canadá (socios de México en el TLC) se tendría al menos que triplicar en el sexenio la matrícula de educación media superior y cuadruplicar la de superior; lo mismo ocurriría se nos quisieramos comparar con los países de la OCDE. De cualquier manera, no es aceptable dejar sin respuesta la pregunta: ¿cuánto y cómo se va a crecer en los niveles de educación media superior y superior?

Participación social y revolución educativa

En el PND se insiste en la necesidad de la participación social para la reforma de la educación. Se convoca a los padres de familia, el sector productivo, las organizaciones y asociaciones para que, con los maestros y alumnos, formen una comunidad educativa en cada escuela que participe en la definición de los aspectos que deben mejorarse y la apoye para lograr su mejoría (p.49). Esta propuesta representa una línea de continuidad con una de las iniciativas de la administración Zedillo, plasmada en los consejos de participación social que tienen, incluso, personalidad jurídica en el marco de la Ley General de Educación. La experiencia, sin embargo, no ha sido muy satisfactoria que digamos (véase OCE, Comunicado 1) pese a los recursos económicos y de organización invertidos. Como Observatorio y otros comentaristas hemos insistido, el principal problema con los consejos de participación social radica en su conformación y en la falta de claridad sobre sus competencias reales.

En el mismo capítulo 4 del PND hay un apartado (el 4.12) titulado  la revolución educativa (pp. 69-71). En el mismo se reiteran los propósitos ya enunciados y se avanza en la definición de los medios para lograr los tres grandes objetivos de: educación para todos, educación de calidad y educación de vanguardia. Con respecto al primero se enumeran políticas de crecimiento para los distintos niveles de enseñanza: para la educación básica se insiste en el propósito de lograr plena cobertura; mientras que para la media superior y superior se añaden los objetivos de: expandir, multiplicar y crear alternativas educativas, de capacitación y de adiestramiento, diseñar procesos para el reconocimiento y certificación de conocimientos y lograr la integración vertical y horizontal del sistema educativo. El elemento nuevo en esta formulación es el de certificación; en otras expresiones se habló de la creación de una instancia de evaluación descentralizada del Estado para llevar a cabo estas funciones y, también, de la habilitación de cuerpos de evaluación independientes del sistema con la capacidad de certificar los conocimientos de los egresados. Aunque las medidas anunciadas no han alcanzado visos de concreción suficientes para su comentario, no debe olvidarse que el tema de la certificación es controvertido; no debieran desestimarse, por ejemplo, los conflictos derivados de los ejercicios de evaluación del CENEVAL. En todo caso es necesario que el gobierno informe cuáles serán las instancias y los medios para la certificación y cuál el peso legal que ésta tendrá en el futuro.

En el rubro de educación de calidad encontramos, principalmente, enunciados de propósito en lugar de ideas programáticas. La idea central es que la educación de calidad resulta de la combinación y balance de la formación en los ámbitos intelectual, artístico, afectivo, social y deportivo, al mismo tiempo que el fomento a los valores de solidaridad, ciudadanía y competitividad. El PND no abunda en los medios que se piensa implantar para el logro de esta combinación de elementos en cada uno de los niveles del sistema.