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La transición educativa (2) (1/3)

Urge reformar la educación secundaria y media superior
Evaluación: necesario establecer un verdadero sistema
Magisterio, pendiente la revaloración de su actividad

En la entrega anterior planteamos que, más allá de las inquietudes y controversia que han generado las iniciativas que han trascendido en los medios en este largo periodo de transición, existe una serie de temas críticos sobre los que la próxima administración gubernamental deberá pronunciarse y resolver. Son temas que expresan algunos de los grandes desafíos del sistema educativo nacional y que se han manifestado en diferentes momentos y por distintos medios.

En el Comunicado anterior destacamos que hace falta una mayor claridad sobre el sentido de lo público y lo privado en el campo educativo, así como resolver el asunto de la gratuidad para los niveles medio superior y superior. También, señalamos la importancia de consolidar, en cantidad y calidad, la enseñanza básica para toda la población; lo mismo que diseñar un amplio programa para enfrentar el grave problema del rezago y acordar los términos que permitirán avanzar en el federalismo educativo. Ahora, finalizamos esta serie con los temas restantes y resaltamos el hecho de que se trata de un panorama general sobre el que cabría ahondar en los próximos meses a la par de los lineamientos de la siguiente administración.

Renovar los perfiles académicos y los contenidos educativos

Las necesidades de actualización curricular son distintas entre los niveles educativos, como también es diferente la responsabilidad del gobierno para asumir o apoyar la renovación en cada caso. Aunque en todos los niveles es importante la actualización de métodos y contenidos, en el terreno de la educación secundaria y la educación media urge una reforma que haga avanzar en calidad, pertinencia y actualidad la educación que se imparte.

La secundaria fue parcialmente reformada a partir del Acuerdo de Modernización de la Educación Básica. Se integró al ciclo básico obligatorio, se cambió el esquema de organización de áreas por disciplinas, se generaron y distribuyeron libros de texto gratuitos y se implantó la materia de formación cívica y ética. Sin embargo, prevalecen retos fundamentales: a) la pertinencia de su programación curricular que se caracteriza por el enciclopedismo y la falta de integración entre materias; b) la falta de coherencia con el ciclo de educación primaria; c) la heterogeneidad cualitativa entre modalidades (secundaria general, telesecundaria y secundaria para trabajadores)

El nivel medio o bachillerato ha sido el menos atendido en los últimos años. Si se quiere un bachillerato general y técnico de calidad se debe comenzar por reconsiderar su misión, tomando en cuenta que las necesidades de los jóvenes y su futuro son tan importantes como las necesidades sociales y de la producción. Una educación media pertinente debería dar prioridad a una formación integral que otorgue a los egresados ventajas claras respecto a los que no la estudian, y en la que se obtiene una formación basada en el aprendizaje de destrezas cognitivas -con énfasis en el aprender a aprender-, la capacidad de reflexión y análisis, el desarrollo de una conciencia crítica y la comprensión de la cultura laboral, tecnológica, científica y humanística. El bachillerato debe permitir a todos los estudiantes adquirir los conocimientos y habilidades pertinentes para proseguir con una carrera universitaria, así como para enfrentar el mundo del trabajo.