La política educativa como tema electoral (2/3)
La gratuidad de la educación es asentada por los tres partidos,
pero su alcance es diferente: sólo el PRD se pronuncia por la gratuidad
de la educación superior. El PAN pasa en silencio el tema y el PRI
lo trata de manera ambigua.
Adicionalmente, el PRD propone brindar ayuda a los estudiantes de escasos
recursos, incluso proporcionar alojamiento y alimentación; establecer
incentivos fiscales para alentar la inversión en educación
y realizar contratos de investigación entre las universidades y
las empresas; el PAN aplicar inteligentemente los recursos destinados a
la educación, elaborar un presupuesto base cero para romper con
la rutina de los incrementos mecánicos anuales y crear un
sistema nacional de becas y financiamiento para apoyar a todos los que
quieran estudiar y no tengan recursos; el PRI impulsar nuevas fuentes de
financiamiento para la construcción y mantenimiento de las escuelas
y proporcionar comidas al medio día a los alumnos y maestros de
la educación básica de jornada completa. Son diferencias
importantes en un asunto crucial.
Uno esperaría que los diferentes planteamientos sobre el financiamiento
que sostienen los partidos estuvieran armonizados con las principales metas
de desarrollo educativo que ellos mismos postulan, cosa que en ningún
caso se hace.
Cobertura, calidad y pertinencia
Los tres partidos insisten en ampliar la cobertura, algunos especificando
sobre todo los niveles preescolar, medio-superior y superior; todos también
están a favor de acentuar la compensación de las desigualdades,
señalando las de acceso y permanencia, y también las de calidad.
Se establecen distintas metas de desarrollo educativo: el PAN propone
ampliar la obligatoriedad a 10 años y alcanzar un promedio de diez
grados de escolaridad en el sexenio (el promedio actual es de 7.7 grados).
El PRI propone asegurar dos años de educación preescolar.
El PRD garantizar la cobertura al 100% en educación básica,
cubrir el 50% de la demanda en la educación media superior y duplicar
la población de educación superior para alcanzar el 30%.
No parece haber conciencia de que el rezago y la exclusión son
dos fenómenos distintos, con causas y síntomas diferentes
y, por tanto con requerimientos específicos para su tratamiento
eficaz; por lo mismo están ausentes en las plataformas consideraciones
regionales de la inequidad, que serían aquí indispensables.
Tres constantes aparecen en las plataformas respecto a calidad. Primera:
la referencia discursiva a la necesidad de promover una mayor calidad en
todos los niveles del sistema educativo, lo cual denota una insatisfacción
con los actuales estándares del sistema educativo, incluso reconocida
por el candidato del partido en el poder. Segunda: la insistencia en acciones
orientadas al mejoramiento profesional y material del magisterio, respecto
a lo cual se hacen señalamientos más específicos.
Tercera: la insistencia en la formación de valores en los niños
y jóvenes, lo que se articula con las propuestas doctrinarias cuando
se especifica de qué valores se trata: tolerancia, libertad, justicia,
equidad de género, derechos humanos, cuidado del medio ambiente,
solidaridad, fraternidad, cooperación, responsabilidad, ciudadanía
y, en cierto contrapunto, eficiencia y competitividad.
Los tres partidos formulan propuestas específicas para el mejoramiento
de la calidad educativa. Entre ellas se pueden mencionar las propuestas
de ampliación de la jornada escolar a ocho horas (PRI y PRD); reformar
a fondo la educación técnica y renovar su enfoque educativo
con una formación científica, social y humanista (PRD); elaborar
un gran proyecto de educación a distancia, fortalecer el currículo
de español, matemáticas, civismo e historia patria,
incorporar el inglés y distribuir computadoras a todas las escuelas
(PRI); enriquecer los programas educativos para enseñar valores,
enfatizar el aprendizaje del español, fomentar la educación
a distancia y crear el instituto nacional de educación permanente
para atender el rezago educativo (PAN).
En relación al SNTE, punto electoralmente delicado y que condiciona
la viabilidad de muchos de los cambios que se proponen, los planteamientos
externados son distintos: Fox se ha referido a la necesidad de clarificar
el papel del sindicato en el desarrollo de la educación y establecer
una estrategia de negociación y concertación con el sindicato,
no de confrontación, para crear una nueva cultura laboral; Labastida
ha convocado al Sindicato a fortalecer la formación de los maestros
y mejorar la educación y Cárdenas se ha referido a la democratización
del sindicato sin restarle su carácter nacional, a la recuperación
de su autonomía respecto del gobierno y a devolver a la carrera
magisterial su función de evaluar a los maestros sin interferencias
políticas.