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La política educativa como tema electoral (1/3)

Fuertes dosis de voluntarismo
Desvinculadas, metas y financiamiento
¿Cómo traducir propuestas electorales en programa de gobierno?

El domingo 2 de julio los ciudadanos acudieron a las urnas para elegir presidente de la República, diputados y senadores en el nivel federal y, en algunas entidades federativas, a los gobernantes y representantes locales. Este acto democrático fue la culminación de una etapa y el inicio de otras aún desconocidas.

Cabe hacer notar que la educación ha sido tema de atención especial por los candidatos a la presidencia de la República en distintos actos de campaña: se reunieron con la dirigencia del SNTE y con rectores de instituciones de educación superior; asistieron a universidades y realizaron actos para presentar su proyecto educativo. En los debates televisados se formularon también las correspondientes ofertas educativas.

En este comunicado presentamos una comparación de las principales propuestas educativas que formularon  los tres candidatos con mayores preferencias electorales. El ciudadano, al emitir su voto, decidió por una u otra opción política.

Falta articulación

Sobre el papel que juega la educación en el desarrollo de las personas y de la sociedad es donde se encuentra una mayor convergencia de los partidos (en el caso de las alianzas se alude al partido principal); en sus plataformas aparecen pronunciamientos sobre la relevancia de la educación para el futuro del país; todas hacen referencia explícita a su prioridad, al compromiso del Estado con ella, a su carácter público y laico y enfatizan su contribución al desarrollo social y económico, a la cohesión y armonía, a la democracia y tolerancia y, en general, a los valores humanistas y sociales del artículo tercero constitucional. Todos coinciden en la igualdad de oportunidades y en que ningún mexicano debe quedar fuera de ningún nivel educativo por motivos económicos.

De igual manera los tres partidos se pronuncian por una revisión profunda de la organización y funcionamiento del sistema educativo: reestructuración del sistema e impulso de un nuevo proyecto educativo (PRI), revolución educativa (PAN) y redefinición del proyecto educativo nacional (PRD).

Afirmaciones sobre los valores que deben normar la educación, las hay explícitas en los tres partidos: cultura cívica, legalidad, tolerancia, libertad, justicia, solidaridad, pluriculturalidad, respeto a los derechos humanos y al medio ambiente. El PRD se pronuncia por devolver a la educación sus contenidos humanistas y científicos; el PAN por rescatar la formación en valores y el PRI por impulsar una educación básica integral.

Más allá del plano declarativo que otorga prioridad a la educación y de las líneas generales de acción, no hay suficientes precisiones como para entrever un proyecto de país, entendiendo por esto una utopía realizable cuya viabilidad sea convincente. Ante esta ausencia, la articulación de la educación con el desarrollo social y económico a largo plazo no es convincentemente tratada. Aunque los tres candidatos han hecho mención a esta articulación, lo hacen en términos demasiado generales. Sin referencias más explícitas sobre la relación de la educación con el desarrollo del país los discursos aparecen con fuerte dosis de voluntarismo.

Más financiamiento

La prioridad de la educación asentada en las plataformas electorales y en los discursos de campaña se traduce al orden del financiamiento. Algunos avanzan cifras concretas: el PRD propone elevar el gasto educativo, del nivel actual que es el 5.1% del PIB, al 8%  y el PAN elevarlo al 8 o al 9%. El PRI reitera la posición de los últimos gobiernos renuentes a un incremento sustancial, aunque Labastida ha propuesto aumentar el gasto federal en 70,000 millones de pesos para financiar varias de sus propuestas de educación básica, aumento que  significaría un 1.4 del PIB.