El gasto en educación superior y el conflicto de la UNAM (3/3)
Al cabo, la Cámara de Diputados determinó una reasignación
de 2 mil millones de pesos, de los cuales 380 millones para la UNAM. Esta
reasignación fue, sin embargo, considerada insatisfactoria por la
Universidad Nacional: "La Máxima Casa de Estudios funcionará
en un escenario de sobrevivencia - advirtió el Dr. Barnés
- pues el monto adicional aún es insuficiente." (La Jornada,
diciembre 23, 1998). El 11 de febrero el rector presentó al Consejo
Universitario de la UNAM la iniciativa de reforma al Reglamento General
de Pagos. El Consejo aprobó la reforma, la respuesta de los estudiantes
no se hizo esperar y todos conocemos su lamentable desenlace.
Es demostrable que las universidades públicas, entre ellas la
UNAM, carecieron en el sexenio del respaldo financiero que normalmente
les otorgaba el gobierno. Por su parte, las iniciativas de la administración
del rector Barnés se comprenden en el marco de la política
de financiamiento impulsada en la última década, aunque también
como reacción al recorte de 1998-1999. Quedan sin embargo varias
preguntas por aclarar.
Interrogantes
-
¿A qué obedece el empeño por sostener que el gobierno
otorgó prioridad financiera a las universidades cuando los datos
muestran lo contrario? ¿En qué indicadores y cálculos
se basan sus afirmaciones? ¿Representan una forma de deslinde o
arrepentimiento frente a las generalizadas críticas sobre la política
seguida?
-
El seguir en México esquemas que pueden ser eficaces en países
tan distintos del nuestro ¿no implica ignorar las profundas diferencias
existentes entre el nivel de desarrollo educativo de nuestro país
y el alcanzado por las naciones de referencia? ¿No se reducirán
así las oportunidades que, de otro modo, podríamos tener
para impulsar un desarrollo económico, social y tecnológico
independiente?
-
En lugar de recortar el subsidio a las universidades públicas y
a la UNAM por razones meramente coyunturales ¿no hubiera sido preferible
replantear a fondo el problema de la gratuidad de la enseñanza superior,
analizando con detenimiento todas sus implicaciones, así como las
diversas alternativas a las que se pudo haber recurrido para solucionarlo?
Y, una vez que ese análisis se hubiera realizado, ¿no hubiera
sido aconsejable someter sus conclusiones a la opinión pública
y, en particular, al debate en el Congreso de la Unión?
-
Con respecto a la UNAM, ¿Tuvo el Ejecutivo Federal conocimiento
previo de la reforma al Reglamento General de Pagos, a sabiendas de que
en ocasiones anteriores esa iniciativa había desencadenado conflictos
estudiantiles? ¿Avaló esa medida? ¿Se hizo un cálculo
político de su trascendencia al final del sexenio?
Referencias
Comunicados OCE sobre
Economía y educación
DR. Observatorio Ciudadano de la Educación
Redacción: Alberto Aziz Nassif, Alejandro Canales, María
de Ibarrola, Pablo Latapí Sarre, Felipe Martínez Rizo, Javier
Mendoza, Humberto Muñoz García, Carlos Muñoz Izquierdo,
Roberto Rodríguez y Lorenza Villa Lever.
Junio 23 de 2000