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Exigencias educativas a las campañas electorales (2/2)

El lapso necesario para pensar en un problema y buscarle soluciones creativas, instrumentarlas, capacitar a quienes las van a poner en práctica, aplicarlas y esperar a que dé resultados, no coincide con los tiempos administrativos ni políticos. Supone evaluaciones y correcciones de rumbo, acompañadas de búsqueda, reflexión e indagación para reiniciar el proceso. En el campo de la política educativa y de las reformas en este ámbito, no se puede pensar en tiempos sexenales; es necesario pensar en plazos mayores. Las metas a largo plazo imprimen una direccionalidad a las acciones y la acumulación de saberes y experiencias es fundamental para propiciar el profesionalismo de cuadros técnicos y maestros.

La innovación educativa supone una serie de condiciones para ser exitosa: que responda a un problema bien identificado; que tome en cuenta las características específicas de sus destinatarios; que exista el personal capacitado para ponerla en práctica, así como los instrumentos y recursos adecuados; que sea evaluada periódicamente y reformulada de acuerdo a los resultados y conclusiones obtenidas; y que se le dé el tiempo necesario para que logre madurar. Los ciudadanos esperamos que las plataformas electorales tomen en cuenta estos aspectos.

Otro de los aspectos que a los ciudadanos no interesa resaltar y nos preocupa es el de la viabilidad de las propuestas. Este es un aspecto básico para darle credibilidad a las promesas y certidumbre sobre la seriedad de quien las formula; es necesario que al presentar las propuestas se distinga claramente lo que realmente es posible realizar y lo que no.

Se advierte que algunas de las propuestas que han expuesto los diferentes aspirantes a la presidencia, no se podrían llevar a cabo por su inviabilidad financiera y/o política. Varias propuestas no podrían realizarse simplemente porque no existen los recursos financieros capaces de ponerlas en marcha o porque no está claro a través de qué mecanismos se podrían obtener esos recursos que lo permitieran, o bien porque no se aclara cuánto tiempo se emplearía. Los recursos públicos son escasos -como lo expresan los diferentes recortes presupuestales de los dos años anteriores- y su aprobación depende del poder legislativo; cualquier propuesta que implique mayores recursos deberá considerar las dificultades para obtenerlos, las dimensiones del sistema educativo y los mecanismos de asignación. Otras propuestas no se podrían realizar por su inviabilidad política: al no considerar la complejidad de fuerzas sociales y políticas que podrían intervenir para apoyar o rechazar las iniciativas. Los ciudadanos solicitamos que los partidos y sus candidatos consideren estos aspectos al presentar su oferta a los electores.

Sin duda las deficiencias señaladas se deben en su raíz a la ausencia de un pensamiento consistente y articulado sobre el sentido de la educación en el actual momento del desarrollo de la nación y sobre las funciones que debe cumplir en la construcción de un proyecto de país a largo plazo. Sin esa filosofía es imposible resolver los grandes dilemas que enfrenta nuestra economía, o definir las formas que debe adoptar nuestra convivencia y es también imposible formular políticas educativas que inspiren confianza y certeza sobre el rumbo del sistema educativo.

¿Son las plataformas ofertas electorales o propuestas de gobierno?

Por todo lo anterior los ciudadanos nos preguntamos si las plataformas partidarias son sólo instrumentos para buscar el voto de los electores, o también propuestas de gobierno al menos en germen.

Su superficialidad, la ausencia de diagnósticos, la desarticulación de sus propuestas, las incongruencias internas, y la falta de consideración de la viabilidad técnica, financiera y política de lo que proponen nos lleva a la conclusión de que los partidos aún no maduran suficientemente como alternativas de poder creíbles, ni están a la altura de lo que de ellos demandan los ciudadanos en una elección.

Paradójicamente, sería la seriedad y profundidad de las plataformas lo que ganaría el voto -principalmente el voto reflexivo que se va generalizando en México-, no las propuestas llamativas que pudieran aconsejar los publicistas.

Demandamos, por tanto, a cada partido una plataforma clara y bien argumentada, que pudiera distinguir la alternativa que ofrece respecto a la política educativa de México y responda así a las expectativas del electorado.

Referencias

Comunicados OCE sobre Política y educación

D.R. Observatorio Ciudadano de la Educación

Redacción:  Alberto Aziz Nassif, Alejandro Canales, María de Ibarrola, Pablo Latapí Sarre, Felipe Martínez Rizo, Javier Mendoza, Humberto Muñoz García, Carlos Muñoz Izquierdo, Roberto Rodríguez y Lorenza Villa Lever.

Junio 2, 2000