Share

La educación en el V Informe de Gobierno (2) (1/2)

Omisión y ambigüedad sobre la UNAM
En nivel superior: impulso a opciones tecnológicas y privadas
n Retrasos en el marco jurídico de ciencia y tecnología

En nuestra entrega anterior comentamos algunos de los factores que permiten ponderar las cifras del gasto educativo presentadas en el informe, y el capítulo relacionado con la educación básica. Ahora, para completar un balance del documento del Ejecutivo Federal, nos ocupamos de los niveles educativos restantes y del apartado de ciencia y tecnología.

En torno a la educación superior, el mensaje del Presidente sólo señaló dos aspectos: el primero, de orden cuantitativo, refiere que en el ciclo educativo que acaba de iniciar (según datos estimados), dos millones de alumnos cursan este nivel educativo, 520 mil más que al inicio de su gobierno; ello habría resultado, como lo señaló el Presidente, del esfuerzo de haber pasado en cinco años de 120 a 161 institutos tecnológicos, y de 7 a 38 universidades tecnológicas. El segundo, de orden cualitativo, enuncia los programas que el Gobierno Federal ha puesto en marcha para apoyar a las universidades públicas. Hasta ahí la mención en el mensaje. De la UNAM nada de manera directa, si bien en su alocución habló de la tolerancia, en referencia a la situación por la que pasa.

Logros debidos a la educación privada y tecnológica

El alcance anticipado de la meta gubernamental de llegar a 1.8 millones de estudiantes en educación superior para fines del año 2000 ha sido posible por la expansión de la oferta de educación tecnológica y privada. En los últimos cinco años (ciclos 1994/95 y 1998/99) --tal como se desprende de los datos presentados en los anexos del Informe-- la matrícula de educación universitaria, sin incluir posgrado, aumentó 7 por ciento, en tanto la tecnológica 86 por ciento; ello significó que en los primeros cinco años de gobierno hayamos tenido poco más de 63 mil alumnos más en las universidades y 236 mil más en las instituciones tecnológicas, y que de cada 100 estudiantes nuevos, 56 se hayan matriculado en tecnológicos o universidades tecnológicas y 15 en universidades (el resto se reparte entre educación normal y posgrado). Por otra parte, mientras la matrícula pública creció 20 por ciento, la privada lo hizo a un ritmo tres veces mayor. Ello hace que de cada 100 estudiantes, 72 estén inscritos en instituciones públicas y 28 en privadas, mientras que al inicio del actual gobierno lo hacían 78 y 22 respectivamente.

Ambos rasgos del crecimiento traslucen las prioridades que la actual administración ha otorgado a la educación superior del país: fomento a la educación tecnológica y a las carreras de dos años que forman técnicos superiores universitarios, y creciente participación de la educación privada en el conjunto, no sólo en la matrícula atendida, sino en el número de instituciones (52 por ciento de escuelas de nivel superior se reportan como privadas). Sin embargo, no es claro cómo estas prioridades se articulan a un proyecto de desarrollo integral de la educación superior del país en el que tengan cabida otras modalidades y niveles, particularmente los que se desarrollan en las universidades públicas, las que, en el mensaje leído y en el texto del Informe recibieron una atención secundaria.