Los dilemas de las universidades tecnológicas (1/3)
¿El estudio y el trabajo contrapuestos?
Vínculos inciertos con el sector productivo
Altos costos por alumno
A siete años de haber sido creado, el sistema de Universidades
Tecnológicas (UT) muestra un crecimiento espectacular por el número
de instituciones abiertas, por su matrícula y su presupuesto. Ligadas
por ley a los sectores productivos de las entidades que las albergan, las
UT han sido una opción de la educación superior muy
atendida por el Estado, al menos hasta antes que el Programa para el Sector
Educativo 1999 anunciara que no se crearán las seis universidades
programadas para este año. Ante la poca información que circula
al respecto Observatorio Ciudadano de la Educación examina
la situación y pregunta.
El modelo
Las UT asumen de los Instituts Universitires de Technologie, de Francia,
algunos rasgos distintivos: seleccionan a los alumnos mediante exámenes
de admisión y ofrecen una formación intensiva de 3000 horas;
se plantean, como sus homólogos franceses, permitir la continuación
de estudios de especialización o de licenciatura; dar una formación
polivalente que permita a sus egresados adquirir o desarrollar la capacidad
de manejarse en diversos grupos de actividades de los procesos productivos;
imprimir flexibilidad en los planes de estudio con objeto que se adecuen
a los constantes cambios científicos y tecnológicos; y buscar
la pertinencia entre los planes y programas de estudio y las necesidades
reales de la planta productiva. Para ello hacen mucho énfasis en
que su proceso de enseñanza aprendizaje combine cuatro factores:
a) Cursos teóricos durante el 30 por ciento del tiempo curricular;
b) Enseñanza práctica durante el 70 por ciento del tiempo
de estudio, a partir de trabajos orientados a la solución de problemas
teórico prácticos; c) desarrollo de aptitudes técnicas;
y d) capacidad para trabajar en equipo. Según ese esquema,
en las UT se dedica el 80 por ciento del tiempo a la formación general
y el 20 por ciento a la formación especializada.
¿Formación profesional vs. formación
universitaria?
En nuestro país, la población escolar que logra sortear los
niveles de enseñanza básica se orienta predominantemente
a los estudios de licenciatura convencionales: el 82 por ciento de la matrícula
de la educación media superior está inscrita en modalidades
propedeúticas y sólo el 18por ciento cursa alguna opción
vocacional o técnica. En contraste, en los países de la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el
47 por ciento de los alumnos de educación media superior siguen
programas generales y 53 por ciento vocacionales o técnicos.