La investigación educativa en México (4/4)
Un apoyo efectivo a la investigación educativa debería articular los siguientes instrumentos de política pública:
- Legislación y normatividad. La Ley General de Educación señala de forma explicita en su artículo 14 que las autoridades educativas deben promover la investigación que sirva como base a la innovación educativa. De forma más general, la misma ley en su artículo 11 se refiere al establecimiento del Consejo Nacional Técnico de la Educación, cuya tarea es realizar investigaciones, estudios y análisis de carácter técnico-pedagógico. Mientras que en su artículo 20 habla acerca de la constitución del sistema nacional de formación, actualización, capacitación y superación profesional para maestros, el cual tiene entre sus finalidades el desarrollo de la investigación pedagógica y la difusión de la cultura educativa.
- Creación o apoyo a instituciones específicamente orientadas a la investigación educativa. En los casi cuarenta años de historia reciente de la investigación educativa, los avances logrados en este tipo de acercamiento a la problemática educativa nacional se deben fundamentalmente a los esfuerzos realizados por las instituciones académicas de educación superior. Los grupos de investigación educativa existentes, en su mayoría, forman parte de las universidades públicas y de algunas privadas, aunque no en todas las instituciones de educación superior hay departamentos, institutos o centros de investigación orientados al estudio de la educación. Por contraparte, en las Escuelas Normales o en la UPN o en las escuelas y facultades de educación no se puede generalizar que sus profesores de tiempo completo realicen investigación educativa. Al igual que el resto de las dependencias de investigación de las instituciones de educación superior, aquellas orientadas a la investigación educativa sufren ahora por el envejecimiento de sus investigadores y la falta de plazas nuevas desde hace más de 15 años.
- Apoyo a la formación de nuevos investigadores. Los programas de maestría en educación tuvieron auge en la década de los ochenta y los noventa del siglo pasado, como respuesta a la exigencia para que los profesores universitarios contaran con un posgrado. Muy rara vez se trató de programas que orientaran a la investigación educativa. Apenas en 1993 iniciaron los programas de doctorado en educación. Actualmente existen alrededor de 47 programas de doctorado en el país, aunque pocos de calidad internacional. El número de estudiantes de doctorado en educación registrados en 2004 por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) era de 1164 alumnos.
- Presupuesto asignado para el desarrollo de proyectos de investigación. Los fondos SEP-Conacyt, cuyo objetivo central es apoyar la realización de investigaciones en el sector, la formación de recursos humanos a través de becas y la creación y fortalecimiento de la infraestructura de investigación, asignaron en 2006 recursos por 7 millones y medio de pesos, financiando 29 proyectos. Si se toman en cuenta los años anteriores, el número de proyectos apoyados en 2002 fue de 19 (que contaron con recursos por 6.6 millones de pesos), 38 en 2003 (con recursos cercanos a los 12 millones y medio de pesos), y 37 en 2004 (con poco más de 11.6 millones de pesos). Debe considerarse que tan sólo entre 2000 y 2005 se aprobaron 2,932 proyectos para el conjunto de fondos sectoriales existentes, lo cuales contaron con un presupuesto aprobado de 3 mil 548 millones de pesos.
- Acceso a la información y la rendición de cuentas de todos los niveles de gobierno. Es urgente que se conozca cuál es la situación presupuestal del sistema educativo en los niveles nacional y estatal; qué condiciones presenta la situación salarial de los trabajadores de la educación tanto en instituciones públicas (incluso por nivel) y las privadas; cómo se ejercen y en qué los recursos públicos (infraestructura, nómina, tecnología y material); por qué razones hay subejercicios; cuánto se gasta en representación sindical; cómo se compone el pago a los docentes (cuánto en prestaciones, cuánto en salario, cuánto en pensiones) y cuántos docentes hay en México (por nivel y modalidad). Toda esta información se conoce de manera parcial, pues ni siquiera se sabe con exactitud cuánto personal labora en las instituciones educativas.
Comentarios finales
Son muchos los temas cruciales de investigación y tareas pendientes por atender en el corto y mediano plazos. En los hechos, una gran cantidad de los temas posibles acerca de la educación en México no ha sido investigada o es atendida desde diversos enfoques por pocos investigadores, como puede ser la evaluación del desempeño, la educación de adultos o la formación para el trabajo. Mientras que la selección de los temas y problemas que abordan los investigadores suele también desprenderse de sus propios intereses y recursos académicos, y de los impulsos que reciben de sus redes, sobre todo locales. No debe dejarse de lado que en algunas instituciones la investigación educativa se genera en los ratos libres, y muchas veces a contracorriente de la enorme actividad administrativa.
Al mismo tiempo es loable reconocer que se ha avanzado mucho y de manera constante en el campo desde que apareció la primera institución dedicada al estudio de los problemas educativos hace más de cuarenta años. Actualmente existe un conocimiento acumulado gracias a las aportaciones de los estudios llevados a cabo por investigadores mexicanos y por la difusión de conocimientos que estos últimos pueden hacer al ponerlos en contexto en eventos como los congresos organizados por el Comie.
Son pocas las ocasiones en las que los proyectos de investigación responden a demandas puntuales de los tomadores de decisiones, razón por la cual las autoridades gubernamentales han cuestionado reiteradamente a través de sus criterios de evaluación la pertinencia y la relevancia de la investigación educativa que no se orienta directamente a su aplicación. A pesar de ello, es razonable suponer que cuanto mejor se explicite la aproximación o ajuste entre la investigación educativa (sea ésta de tipo evaluativo, informativo o formativo) y la política pública educativa más clara y delimitada será su relación, y mayor posibilidad habrá de que ambos ámbitos de acción salgan enriquecidos del proceso. Aunque, sabemos, esta posibilidad depende de la convergencia de los diversos factores expuestos a lo largo del presente texto, así como de la coincidencia de los intereses de quienes diseñan e implementan las políticas educativas, por un lado, y los valores de los investigadores, por el otro.
Consejo Mexicano de Investigación Educativa
Áreas temáticas*
1. Aprendizaje y Desarrollo Humanos
2. Currículo
3. Educación Ambiental
4. Educación, Ciencia y Tecnología
5. Educación y Conocimientos Disciplinares
6. Educación y Valores
7. Entornos Virtuales de Aprendizaje
8. Filosofía, Teoría y Campo de la Educación
9. Historia e Historiografía de la Educación
10. Interrelaciones Educación- Sociedad
11. Investigación de la Investigación Educativa
12. Multiculturalismo y Educación
13. Política y Gestión
14. Prácticas Educativas en Espacios Escolares
15. Procesos de Formación
16. Sujetos de la Educación
*Estas áreas a su vez se agrupan en un mínimo de 600 temas, sin contar con la diversidad de enfoques y metodologías posibles de análisis.
GRUPO DE REDACCIÓN DE OCE
Colaboraron en este número
Teresa Bracho, Alejandro Canales, Daniel Cortés Vargas, María de Ibarrola, Pedro Flores Crespo, Mery Hamui Sutton, Antonio Gómez Nashiki, Pablo Latapí Sarre, Aurora Loyo, Aldo Muñoz Armenta, Carlos Muñoz Izquierdo, Maira Pavón Tadeo y Lorenza Villa Lever.
Invitamos cordialmente a todos los ciudadanos a sumarse a nuestra iniciativa.