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La investigación educativa en México (3/4)

¿Qué tanto conocemos al sistema educativo mexicano?

El Comie ha editado tres series de estudios correspondientes a los años 1981, 1992-1993 y 2003 en las que se recuperan las aportaciones de la investigación educativa mexicana al conocimiento de la problemática educativa. No es posible resumir en este espacio el amplio acopio de aportaciones de los investigadores en educación desde hace más de cuatro décadas, registrados en más de 30 volúmenes, pero sí es posible señalar algunos de sus logros sobresalientes:

  1. La consistente demostración de la correlación que existe entre las condiciones socioeconómicas y culturales de la población mexicana y sus posibilidades de acceso y permanencia en los distintos niveles del sistema educativo, así como la manera en que se distribuyen las oportunidades y los recursos escolares entre regiones, entre niveles y entre la población mexicana en general. Como resultado de estos estudios surgió la corriente de pensamiento conocida como escuelas efectivas, cuyas investigaciones han descubierto que las correlaciones mencionadas no son el resultado de un determinismo social (cuyos efectos no pueden ser evitados por los educadores), ya que algunas escuelas que atienden a alumnos de escasos recursos económicos y de capital cultural escaso son capaces de obtener resultados académicos satisfactorios. Este tipo de resultados ha sido plenamente asimilado en los diagnósticos oficiales elaborados por la SEP.
  2. El estudio de la vida cotidiana de las escuelas y las condiciones de trabajo de los maestros: las condiciones efectivas de las instalaciones escolares, la disponibilidad real de los recursos, la asistencia efectiva de los maestros y de los alumnos, el uso del tiempo, la gestión y por ende los obstáculos, resistencias o apoyos que enfrentan las reformas decididas por las autoridades educativas o por el contrario, las pequeñas innovaciones que surgen de los planteles mismos.
  3. Estudios que han aportado elementos fundamentales para los diseños curriculares, propuestas pedagógicas, y la elaboración de materiales didácticos: el análisis del tiempo efectivamente destinado a la enseñanza de las distintas asignaturas, las relaciones didácticas al interior del aula, los procesos de enseñanza y de aprendizaje en matemáticas, lecto escritura, ciencias naturales y sociales.
  4. Especial atención ha recibido el campo de conocimiento de los sujetos y los actores de la educación. Particularmente lo que se refiere a los procesos de formación de profesores o a la construcción de su identidad, tanto en las escuelas normales como por la vía de programas de actualización y capacitación; sin olvidar el estudio de los rasgos de los académicos en general.
  5. El seguimiento de egresados y los efectos del crecimiento de la escolaridad en la posición laboral y en los ingresos percibidos por la población. Aunque en general el nivel básico, mayoritariamente la primaria, y el nivel superior han recibido más atención por parte de los investigadores que el preescolar, la secundaria y el medio superior.

¿Hasta qué punto la investigación educativa ha alimentado las políticas públicas?

No es fácil valorar la influencia que ha tenido la investigación educativa en la toma de decisiones de política pública. Tal vez la dificultad radica en las expectativas que se generan al respecto, muchas veces alimentadas por los medios masivos, que parecen exigir una relación lineal y prácticamente automática entre el conocimiento validado por la investigación y las decisiones que deben tomar los responsables de la política pública. No sería difícil, sin embargo, rastrear la manera como investigaciones particulares, grupos y agendas de investigación han tenido influencia en la definición de parte de las agendas públicas y en políticas particulares. Adicionalmente, en las últimas dos décadas ha habido un número creciente de interacciones entre los investigadores y los tomadores de decisiones, al extremo de que grupos de investigadores son consultados con regularidad y forman parte de consejos de asesores de diversos funcionarios o incluso muchos de ellos han sido funcionarios de alto nivel y responsables de determinado tipo de decisiones de política educativa.

La investigación y la toma de decisiones de política pública responden sin embargo a lógicas muy diferentes, persiguen objetivos diferentes, tienen tiempos y recursos muy diferentes, así como ámbitos de alcance y resultados. Se podría pretender establecer mecanismos de articulación más eficientes entre ambos, pero de ninguna manera hacer depender una de otra. Sin embargo, debe reconocerse que en muchos casos los resultados de investigación han servido como mecanismo de presión para que se transformen las políticas públicas existentes, e incluso para que se discuta la pertinencia de asuntos públicos en la agenda gubernamental. Adicionalmente, los resultados de la investigación suelen representar una forma de rendición de cuentas, que no necesariamente es bien recibido por los tomadores de decisión.