Estado y esperanza de la educación en México (1/5)
En noviembre pasado, el Sistema Universitario Jesuita otorgó a Carlos Muñoz Izquierdo su máximo reconocimiento, el doctorado honoris causa. Premió así la trayectoria y las extraordinarias aportaciones de uno de los mayores investigadores del tema de la educación en México. Luego de publicar en su número anterior la semblanza que el Observatorio Ciudadano de la Educación le dedicó, Este País reproduce a continuación el discurso íntegro con el que el maestro recibió tal distinción.
Agradezco esta distinción a las autoridades del SUJ y, de manera muy especial, el apoyo que generosamente me proporcionaron— durante muchos años— para poder dedicarme a la investigación educativa. También quiero expresar mi gratitud a todas las personas que tuvieron la gentileza de postularme para recibir este grado.
Una de las razones por las cuales estoy aquí se encuentra en una frase atribuida a un actor británico, la cual, traducida libremente, reza así: El que rechaza una distinción la acepta de todos modos, pero haciendo más ruido del habitual.
1 Por eso me animé a estar aquí, aun sabiendo que varios integrantes de nuestra comunidad merecen estar en mi lugar.
Debo aclarar que no sólo acepto este grado a título personal, sino también como un reco-nocimiento a los esfuerzos que muchos integrantes de la generación a la que pertenezco hicieron con la finalidad de mejorar la educación. Quiero referirme, de manera especial, a los investigadores que me han acompañado en diversos momentos de mi vida profesional; y muy especialmente, a quienes lo hicieron inspirados por su fe cristiana. Algunos ya no están físicamente entre nosotros, pero sabemos que nos están acompañando en una forma que escapa a nuestros sentidos.
Me voy a permitir hacer algunas reflexiones acerca de las responsabilidades que estamos heredando a las generaciones que vienen después de la mía, pues a sus integrantes les to-cará llevar a buen término la estafeta que nosotros recibimos de nuestros mayores.
En primer lugar, mencionaré algunos hechos históricos y la situación en la que actualmen-te se encuentra el sistema educativo nacional.
En segundo lugar, haré un breve recuento de los conocimientos de los que pueden partir las acciones que se lleven a cabo con la finalidad de mejorar el funcionamiento de dicho sistema. Al hacerlo, señalaré algunos que no han sido plenamente aprovechados en Méxi-co. Por último, mencionaré algunas líneas de investigación cuyos resultados podrían con-tribuir, desde mi punto de vista, a subsanar estas deficiencias.
Un poco de historia
El 8 de marzo de 1808, el científico alemán Alexander von Humboldt dirigió una carta al rey Carlos IV, con la cual le hizo llegar el resultado de la expedición que había realizado en el Reino de la Nueva España.2 En síntesis, Humboldt afirmó: México porque así es mencionado nuestro país al menos en la versión del documento a la que tuve acceso es el país de la desigualdad. Acaso en ninguna parte la hay más espantosa en la distribución de fortunas, civilización, cultivo de la tierra y población.3
1. 1.To refuse awards is another way of accepting themwith more noise than usual. Cf. Jarski, Rosemarie, Great British Wit, Randomhouse, Londres, 2005, p. 76. (Agradezco a mi colega Pedro Flores Crespo el haber puesto a mi alcance la obra citada.)
2. 2.Ese resultado se encuentra en el libro intitulado Ensayo Político sobre el Reino de la Nueva España, Editorial Porrúa, México, 1973.
3. 3.Op. cit., p. 68.