|
|
|
En el bachillerato, los alumnos mexicanos enfrentan conflictos con otros grupos étnicos, dentro y fuera de las instituciones, además de los rezagos educativos que arrastran desde el hogar. Uno de estos, no el menor, es la falta de dominio de la lengua materna que, por diferentes motivos relacionados con procesos de desigualdad económica y discriminación social, no pudieron lograr en México. Un elemento a destacar también es que uno de cada cuatro menores, entre 1 y 17 años, afronta la ausencia de uno o de ambos padres. Para quienes nacieron en Estados Unidos, de cualquier forma, el estigma social y las condiciones contextuales de los hogares obstaculizan de manera decisiva el logro de procesos educativos relevantes. Según el reporte sobre Los hijos de los inmigrantes en los Estados Unidos. Migración y salud, ya mencionado, un 26% de los hogares mexicanos, y esto se relaciona de manera directa con el tema del aprovechamiento escolar, no tiene asegurado a ninguno de sus hijos en el sistema de salud estadounidense, la mayoría niños y jóvenes inmigrantes nacidos en México. Aún los mexicanos residentes y descendientes de primera generación con frecuencia no pueden cubrir los onerosos gastos de consulta y medicamentos. En el marco del debate inaugurado por Barack Obama en torno a la universalización de la cobertura del servicio médico, cuya propuesta fue aprobada por el Senado de ese país, es necesario reconocer el impacto benéfico que puede implicar para millones de hogares mexicanos en Estados Unidos. La falta del derecho a la salud afecta directamente los procesos educativos de los niños y jóvenes inmigrantes de origen mexicano. El ausentismo en las escuelas se suma a la serie de factores que impide que éstos permanezcan en las instituciones el tiempo necesario para lograr aprendizajes relevantes y significativos. La inasistencia provoca el incumplimiento y baja participación en las actividades escolares prescritas y, a veces, esto basta para determinar, por parte de los docentes estadounidenses, que los estudiantes mexicanos tienen problemas de aprendizaje. El bajo perfil educativo de los niños y jóvenes que migran hacia EU se convierte en una condición desventajosa que puede minar sus expectativas de un mejor futuro en ese país. La mayoría de los migrantes mexicanos no tienen ni recursos económicos ni prácticas culturales que los aproximen al aprovechamiento del potencial que una nación como Estados Unidos podría representar en la ampliación de sus horizontes de vida. Quizá por ello sean la soledad, internet o la televisión, las principales fuentes de educación informal que es posible observar actualmente entre ellos. Se sabe que el grado de escolaridad de la madre o de ambos padres tiene consecuencias directas en las expectativas que se generan en torno a la educación de los hijos. Aun en el caso de que algunos hogares de emigrantes mexicanos valoren como importante a la educación, no es difícil imaginar por qué junto a otros elementos estructurales al final terminan imponiéndose las necesidades económicas. En otros términos, las pobres y depauperadas condiciones de existencia social de los hijos de los emigrantes en Estados Unidos tienen como consecuencia una pobre trayectoria académica. Los poderes públicos de México se han mostrado incapaces de establecer las bases para una mejor y más equitativa distribución de los bienes sociales necesarios para desestimular la masiva migración hacia Estados Unidos. ¿Por qué desde el sistema educativo mexicano no parece hacerse nada para disminuir la carga del exilio? |