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Profesores interinos y operadores electorales del magisterio: las tareas disimuladas (3/3)

Independientemente de la sujeción de los maestros a la gestión sindical para acceder a los derechos laborales y profesionales que la ley les otorga, la presencia de los cuadros magisteriales en la política no es algo nuevo. Desde que el SNTE estaba afiliado corporativamente al PRI mantenía una importante cuota de poder,3 fundamentalmente porque tenía la tarea de manejar la Secretaría de Organización de este partido político, otrora hegemónico, lo cual significaba asumir la tarea de entrelazar a los comités estatales entre ellos y con los comités municipales, función que siempre se le facilitó al magisterio por su extendida presencia a lo largo del territorio nacional. Tan sólo en la actualidad existen aproximadamente más de un millón 200 mil nombramientos de profesores, que se distribuyen en 56 secciones y 7 mil delegaciones a lo largo de todo el país.4 No hay una sola comunidad sin escuela y sin al menos un maestro.

El atractivo electoral del SNTE se hizo patente en las elecciones federales de 2006, lo cual generó cierta ventaja a favor del candidato del PAN, Felipe Calderón Hinojosa, frente a los otros candidatos presidenciales, especialmente del PRI y del PRD.5 Es muy probable que a esto se pueda atribuir que la reforma electoral consensuada el 14 de septiembre de 2007, hubiera planteado, además del rechazo y condena a la afiliación corporativa en los partidos políticos, la prohibición expresa de que los sindicatos participen en forma alguna dentro de las organizaciones políticas y procesos electorales (artículo 22 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales).

Pese a ello, la situación de precariedad en que se encuentran la mayor parte de los nuevos reclutas del magisterio, y la sujeción laboral y profesional de los que tienen plaza definitiva, dio pie, nuevamente, a que los profesores fueran coaccionados para incorporarse a las campañas electorales que se realizaron a nivel federal y en los estados de Nuevo León, Campeche, Colima, San Luis Potosí, Querétaro, Sonora y el Estado de México.

La organización no gubernamental Alianza Cívica, que desde 1988 se ha dedicado a observar elecciones en México y a denunciar acciones de fraude e inequidad en comicios estatales y federales, tiene información sobre la utilización de maestros y escuelas para favorecer el triunfo del Partido Nueva Alianza y sus aliados electorales en el Estado de México, Nuevo León, Sonora, Coahuila y el Distrito Federal en los pasados comicios de julio de 2009.6 Ello fue posible gracias a las acentuadas prácticas de opacidad con las que se manejan las secretarías de Educación estatales y la debilidad institucional de los institutos de transparencia correspondientes. No es posible saber cuántos maestros interinos existen y la modalidad de contratación que tienen; quiénes son los comisionados sindicales, dónde están asignados y cuántos son. De este grueso de maestros y funcionarios públicos, pagados por los contribuyentes, se seleccionan los principales operadores electorales del sindicato magisterial.

Alianza Cívica reportó que en las delegaciones sindicales en los estados las secciones son el punto de enlace de los promotores del voto. A partir del conocimiento preciso de las zonas escolares, y desde los espacios de la organización o desde espacios paralelos, los delegados sindicales coordinarían los esfuerzos de promoción del voto y recibirían la información sobre lo que se considera el estimado de votación adicional a favor del Partido Nueva Alianza y sus aliados electorales. La promoción del voto magisterial se concentra en los municipios donde los candidatos del partido cuentan con redes de apoyo, ya sea relacionadas con el trabajo magisterial (otros maestros) o bien con su contacto con las comunidades.

De acuerdo con Alianza Cívica, hay elementos para señalar que la coacción del voto se prepara varios días antes de la elección y que los llamados enlaces, contactos, coordinadores y subcoordinadores, operan con información privilegiada, ya que se mueven en el marco de las zonas escolares, secciones o rutas delineadas por los delegados sindicales. Si se considera la estructura sindical, muy probablemente la promoción del voto a favor de los candidatos del Partido Nueva Alianza, se organice bajo la siguiente estructura piramidal: delegación sindical, zona escolar, inspectores y supervisores de zona, directores y subdirectores de escuela y maestros de base, particularmente el caso de los interinos.

El reclutamiento de maestros normalistas en los últimos veinte años resuelve en términos financieros la continuidad de la contratación de los mentores interinos en el sistema educativo nacional y en los sistemas estatales; reduce los costos salariales y no salariales de la contratación, y favorece importantes ahorros en nómina para la SEP y para los gobiernos de los estados. Sin embargo, lo anterior afecta sus derechos laborales básicos establecidos en el artículo 123 de la Constitución, la estabilidad laboral y sus posibilidades de construir una vida académica de superación con base en la actualización y formación profesional; los subsume en el verticalismo de las autoridades escolares y sindicales, y peor aún, los convierte en objeto de coacción y presión para propósitos políticos y electorales.

Lamentablemente esta situación no tiene soluciones simples, ya que regularizar a los maestros interinos supondría el incremento del gasto educativo con respecto al presupuesto del gobierno federal y los gobiernos estatales; supondría aumentar el fondo del ISSSTE para pensiones y jubilaciones, así como los montos financieros para costos salariales y no salariales, lo cual en principio parece atractivo, pero dado que el SNTE otorga casi todas las plazas de la educación, la regularización laboral de los maestros, paradójicamente, no le restaría poder al sindicato porque los docentes, aun con estabilidad laboral, dependen para todo tipo de trámite del favor de la representación gremial. Por ello se debe insistir en la presencia de un ombudsman de la docencia o una instancia de procuración de justicia laboral para los maestros, así como en la introducción de un estatuto docente, que garantice a los profesores transparencia en el reclutamiento y su independencia profesional y académica con base en méritos profesionales.


3. Una vez que el PRI fue perdiendo espacios electorales, el SNTE se preparó para capacitar a sus cuadros en comicios de tipo competitivo, para lo cual fundó la Organización Nacional de Observación Electoral del Magisterio (ONOEM) en 1995. Asimismo, para tener autonomía organizativa y partidista, así como capacidad de movilización autónoma para sus agremiados, el SNTE se escindió de la Federación de Trabajadores al Servicio del Estado y fundó en 2004 la Federación Democrática de Sindicatos de Servidores Públicos.
4. La SEP no sabe cuántos maestros existen en México. La Secretaría de Hacienda dice que hay 817 650 docentes y la SEP que hay un 1.06 milllones (Reforma, 13 de septiembre de 2009).
5. En una entrevista con el periodista Raymundo Rivapalacio, Elba Esther Gordillo dijo que Felipe Calderón le debe mucho a los maestros; que fue cierto que ella les habló a algunos (gobernadores) para decirles va así. Y justificó su rechazo a López Obrador y a Madrazo: Estoy convencida que si (Roberto) Madrazo hubiera sido presidente, pobre país. Y si el señor Andrés Manuel hubiera sido presidente, qué dramático. El Universal, 23 de julio de 2007, p. 14.
6. Al respecto, ver Alianza Cívica Proyectos de Observación Electoral 2008-2009. Monitoreo ciudadano del apego a la normatividad por parte de actores no estatales (no partidistas y no gubernamentales) a partir de un estudio de caso específico: el caso del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).