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El SNTE y la política educativa (5/5)

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El derecho a la sindicalización que tienen todos los maestros y trabajadores al servicio de la educación del país no puede ser puesto en duda. Pero es conveniente reflexionar acerca del papel del SNTE acusado reiteradamente de obstaculizar la calidad de la educación por lo que hace a algunos rubros importantes: 1) el tamaño y composición del personal que labora en educación, cuyo conocimiento podría beneficiar a la SEP para un diagnóstico más certero de este personal; 2) la pertinencia, y hasta validez, de que los sindicatos participen con tanta fuerza (los alcances de las comisiones mixtas amparados por la LFTSE) en decisiones eminentemente educativas, incluso en contraposición con la LGE; y 3) el fortalecimiento de colegios y asociaciones académicas de maestros que sin dejar de ser miembros de un sindicato sí tengan otros canales legítimos de expresión y no queden sujetos exclusivamente a una lógica sindical.

Asimismo, son necesarias dos condiciones para acotar el poder excesivo del SNTE: fortalecer la participación efectiva de otros actores, y caminar hacia el fortalecimiento y la autonomía de la autoridad educativa. Estas dos condiciones no podrán alcanzarse en tanto no se logre anteponer el interés por mejorar la educación a la conveniencia de contar con el apoyo político y electoral que ofrece Elba Esther Gordillo.

Colaboraron en este número: Teresa Bracho, Alejandro Canales, Raymundo Carmona León, Daniel Cortés Vargas, María de Ibarrola, Pablo Latapí Sarre, Antonio Gómez Nashiki, Mery Hamui, Aurora Loyo, Felipe Martínez Rizo, Aldo Muñoz Armenta, Carlos Muñoz Izquierdo, Maira Pavón Tadeo, Miguel Ángel Rodríguez y Roberto Rodríguez Gómez.