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Diez años de análisis de la realidad educativa mexicana (3/4)

Otro factor importante que proyecta a OCE son las redes, que permiten la intervención de sus miembros en conferencias, foros académicos y en otros espacios de especialistas, como asesores o colegas especializados. Así ocurre en el caso de su participación en la Junta Directiva del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y en el Consejo Ciudadano Autónomo de la Educación (CCAE).

Pendientes

El Observatorio deberá trabajar en la promoción, formación y fortalecimiento de sus capítulos estatales, que constituyen instancias independientes, descentralizadas y autónomas del organismo, de los que se espera retomen su metodología, sus principios y creen canales de diálogo crítico e informado con las autoridades estatales y municipales para tratar de incidir directamente sobre el curso de acción de las políticas educativas locales. Es importante destacar que ellos son responsables de lo que publican, actúan motu proprio. Hasta ahora existen siete capítulos estatales: Hidalgo, Jalisco, Puebla, Saltillo, Michoacán, Zacatecas y Durango. Lo valioso, en todo caso, es que la metodología de OCE pueda ser replicada por otros grupos y que puedan ser observatorios del acontecer de sus estados y de la federación.

Estos capítulos también han establecido alianzas con organizaciones no gubernamentales, grupos académicos y otras representaciones sociales para llevar a cabo proyectos específicos. Sin embargo, la fórmula adecuada para organizar su trabajo no se ha encontrado (a excepción de Puebla), mientras que el trabajo de OCE sigue concentrado en el Distrito Federal.

Ha costado mucho trabajo constituir núcleos fuertes de crítica y propuestas dirigidas a quienes toman las grandes decisiones en materia educativa. Las propuestas hechas a las autoridades actuales algunas de ellas realizadas de manera conjunta por varias instancias no han sido muy tomadas en cuenta en los programas e iniciativas del sector, al grado de que muchas de ellas parecen no tener espacio en la SEP. Sin embargo, si ha habido cierto diálogo y colaboración en determinadas iniciativas, a pesar de las tensiones naturales del caso, como en la discusión sobre el fondo sectorial de investigación educativa de la SEP; en los trabajos del Consejo de Especialistas; en el programa Por una educación de calidad para las personas adultas de la Cámara de Diputados; así como en la propuesta del Foro de Investigación Educativa promovido por la SEP y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Resulta evidente que para alentar esta tarea, Observatorio debe reflexionar acerca de qué más se puede hacer y dirigido a quién o quiénes.

Aunque la relación con organismos de la sociedad civil y ONGs no constituye la línea principal de su labor, el OCE se ha relacionado con organizaciones y redes de la sociedad civil para que orienten sus acciones, a ellas les sirve el tipo de información que el Observatorio produce, y porque son ellas quienes tienen contacto directo con los padres de familia, escuelas, comunidades educativas, autoridades municipales o consejos escolares. La participación de la sociedad en la educación necesaria para mejorar el carácter democrático de la toma de decisiones en materia de política educativa, para ejercer presión en la demanda de la calidad del servicio y, en última instancia, para la formación de una opinión pública mejor informada sobre su derecho a la educación y con conocimiento de las problemáticas educativas.