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¿Cambios en la Secretaría de Educación Pública? (3/4)

Mientras que un balance en educación superior muestra cierta falta de claridad, dada la presentación de propuestas sin consenso, y probablemente sin futuro, como la de establecer un Consejo Nacional o la de establecer créditos educativos, así como proyectos cuestionables, como el de echar a andar una universidad nacional abierta sin tomar en cuenta la experiencia acumulada en el país. También, salvo la creación de las universidades tecnológicas, politécnicas e interculturales, de las cuales no se conocen resultados actuales de su trabajo, se ha propuesto que los institutos tecnológicos dejen de impartir carreras administrativas para centrarse en las ingenierías (debe destacarse que actualmente en los tecnológicos superiores universitarios la concentración en ingenierías alcanza cerca del 80% de la matrícula).

Pendientes y retos

El cambio de titular de la SEP abre la posibilidad de reflexionar y rectificar el camino de la educación mexicana sobre algunos de los programas puestos en marcha y acciones emprendidas. Un asunto que permaneció cerrado durante la administración de Vázquez Mota, y que es necesario que el nuevo titular realice, fue el establecimiento del diálogo con los maestros lejanos a la cúpula de SNTE, lo que requiere claridad respecto de quién o quiénes los representan efectivamente, así como la urgencia de transparentar y publicar la plantilla de plazas docentes y de directivos. Es un hecho que la SEP organiza diálogos, foros, mesas de trabajo con algunos maestros, pero al final las decisiones pasan por la cúpula sindical. Llevar esto a cabo es importante, sobre todo ante unas reformas en educación primaria y secundaria con visos de improvisación, a la falta de apoyo a los docentes en ejercicio a través de una supervisión escolar fortalecida, así como ante el estancamiento de la formación de maestros y la inercia de cursos sin relación con las necesidades pedagógicas para atender la diversidad cultural y lingüística del país. El problema educativo es centralmente un problema pedagógico, que necesita el fortalecimiento de las escuelas y de la formación de docentes.

Corresponde al nuevo secretario concretar una mejor articulación de los tres niveles de educación básica y no aprobar mediante un acuerdo cupular una reforma curricular integral mal planteada desde su inicio, que implica serios retrocesos en cuanto a los contenidos y métodos pedagógicos que se habían venido consolidando, y que se presenta demasiado frágil al no haber un diagnóstico de los problemas o rubros en donde falla dicha articulación. Al respecto, es necesaria una mayor fundamentación y deliberación para determinar los propósitos, niveles y modalidades de la nueva educación básica que mejor convenga al país. La prueba piloto de la reforma estuvo mal diseñada y mal implementada: muchos maestros no se enteraron de que estaban en una prueba de esta naturaleza o los materiales llegaron ya que había concluido el periodo destinado al bloque que estaban enseñando, entre otros problemas. Los efectos se observan en la larga lista de errores conceptuales y pedagógicos que se han detectado ya en los materiales educativos que se entregarán a los maestros para orientarlos hacia el cambio propuesto. No se dieron acuerdos al respecto ni siquiera entre los consejos interinstitucionales de asignatura, ni entre los expertos internacionales consultados. A pesar de todo, se ha tomado ya la decisión de que la reforma dé comienzo en septiembre, con cambios para primero y sexto de primaria.