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La modalidad formal se atiende mediante el programa de educación básica de la SEP desde 1974. En 1993 se inició un proceso de reforma, que buscó superar la orientación fisiológica y anatómica del currículo anterior para incorporar un nuevo enfoque, tanto en primaria como en secundaria. Este cambio se debió a factores como el conocimiento alcanzado sobre infecciones de transmisión sexual, especialmente el VIH/sida, y el posicionamiento internacional del tema que derivó en compromisos en esta materia. La reforma entró en operación en el sexenio 1995-2000. Los principales temas se integraron en 5o y 6o de primaria en las materias de ciencias naturales y civismo, mientras que en secundaria, en biología de 1o y 2o y en civismo en los tres grados. La temática de ciencias naturales y biología se centró en anatomía y función de órganos reproductores, ciclo menstrual, fecundación, embarazo y parto, métodos anticonceptivos e infecciones sexualmente transmisible. En civismo los temas fueron la formación de valores y actitudes, la familia y la casa y los derechos de los niños y jóvenes. México pasó, así, de un enfoque biologicista-informativo, reducido al área de ciencias, hacia la concepción de la educación sexual como un derecho humano y empezó a tener un tratamiento más integral a través de las asignaturas de formación cívica y ética. La SEP se apoyó en instituciones con amplia experiencia en el tema para proporcionar la capacitación de maestros y la inclusión de los padres. En contraparte, faltó una estrategia operativa oficial de la SEP para capacitar a maestros y educar adolescentes y padres, la carencia de apoyos didácticos adecuados a cada tema y auditorio, y enfrentó también la oposición de algunos grupos conservadores para hablar claramente de la sexualidad en el ámbito escolar. Dilemas y debatesEl primer dilema, tanto en México como en el ámbito internacional, gira en torno a una cuestión clave: ¿hay que dar más información a los niños o, por el contrario, proteger su inocencia para evitar que se vean involucrados en problemas relacionados con la sexualidad? Distintos grupos en la sociedad se adscriben a alguna de estas posiciones y se llega a polarizar la discusión con una repercusión preocupante en la generación de políticas. A favor de la última posición han estado sectores de la iglesia católica, la UNPF y Pro Vida. La posición a favor de mayor información es sostenida por instancias gubernamentales, como el Consejo Nacional de Población (Conapo), y sobre todo por las ONG que trabajan el tema, como Mexfam, Democracia y Sexualidad (DEMySEX), Afluentes e IMIFAP. En el fondo de este debate, al menos en México, se encuentra la polémica acerca de si las familias se reservan el derecho a impartir educación sexual a sus hijos (como reiteradamente lo ha sostenido la UNPF; pero habría que preguntarse si la compleja realidad de las familias, por ejemplo la manera en que resuelven el cuidado de los niños, permite que puedan asumir esa educación y en qué forma). Debe precisarse que el derecho de recibirla corresponde a los niños y adolescentes, como se desprende de la Convención sobre los Derechos del Niño. En México, el Estado tiene la obligación de impartir una educación basada en hechos científicos, siempre que esté acompañada de una adecuada formación ética y valoral de los niños y adolescentes. Otro dilema que genera enfrentamientos se refiere al enfoque y los contenidos. Por un lado se ubican los grupos que defienden la abstinencia sexual hasta el matrimonio, que va acompañada de una negación de la información sobre métodos anticonceptivos modernos condón, píldoras, dispositivo intrauterino, y sólo promueven los naturales, niegan la información sobre interrupción legal del embarazo, toman como referencia la familia natural, negando la diversidad sexual y rechazando la homosexualidad. 1. Agradecemos a José Aguilar Gil, Coordinador Nacional de la Red Democracia y Sexualidad (DEMySEX), la entrevista concedida la cual nos permitió actualizar algunos datos que no están documentados. |