Acerca de OCE
Debates educativos
Artículos de opinión
Colaboraciones libres
Publicaciones
Sitios de interés


 Comentarios sobre este artículo

Share

La educación sexual: tarea ineludible del sistema educativo (1/4)

La preocupación por incluir la educación sexual en la escuela mexicana se remonta a 1934 con Narciso Bassols como titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Será en los años setenta cuando se instituya en México en el discurso oficial y cuando aparezca un Programa Nacional de Educación Sexual, que tendrá estrecha relación con el control del crecimiento poblacional. En la década de los noventa se empezará a abordar el asunto de manera integral en los programas de estudio de primaria y secundaria, y en asignaturas no sólo del área de ciencias naturales y biología sino también en las de formación cívica y ética. Desde su aparición como propuesta, en su discusión han intervenido distintos sectores e instituciones: la Iglesia, la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), los partidos políticos, intelectuales y los maestros, cuya toma de posición de algunos de ellos en ocasiones ha sido abiertamente antagónica a la postura de la SEP respecto a temas como el tratamiento de la vida sexual como responsabilidad de las familias, pasando por la discusión del tipo de información que proporciona la escuela, y hasta el tratamiento de los contenidos en los programas de estudio de educación básica. La educación sexual ocupa actualmente un espacio prioritario en la agenda actual dada su importancia para impulsar acciones para prevenir las infecciones de transmisión sexual y la prevención de embarazos adolescentes; la educación sexual parece ser una vía estratégica para combatir otros problemas sociales en torno a la sexualidad como la violencia en el noviazgo, la violación, el abuso sexual a menores, y la homofobia, entre otros.

La educación sexual en la escuela mexicana

La educación sexual se desarrolla en el país bajo las modalidades no formal y formal. La primera ha sido cubierta por organizaciones civiles, privadas y religiosas, a través de charlas informales, talleres o cursos, algunos incluyen a los padres, maestros y capacitan facilitadores. Entre los programas más difundidos están: Gente joven, de la Fundación Mexicana para la Planeación Familiar A.C. (MEXFAM) y Planeando tu vida, del Instituto Mexicano de Investigación Familiar y Población (IMIFAP), pero sobre los que no ha habido una evaluación del trabajo que desarrollan ni de los impactos que han tenido sus esfuerzos.