La Norma Oficial Mexicana de Calidad Educativa: maniobra del SNTE contra la rectoría del Estado (2/5)
En los primeros meses de 2007, la presidencia autorizó la instalación de una comisión SEP-SNTE para elaborar, de manera conjunta, los lineamientos centrales de la propuesta educativa del gobierno, cuando menos en los rubros correspondientes a la educación básica obligatoria. Del intercambio entre la agenda sexenal del sindicato y las propuestas de la SEP habrían de cristalizar primero los lineamientos de educación básica del Programa Sectorial de Educación 2007-2012 (noviembre de 2007) y más adelante la Alianza por la Calidad de la Educación (15 de mayo de 2008). No obstante, durante la celebración del IV Congreso Nacional de Educación y del Segundo Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros, el SNTE generó una plataforma de mayor amplitud, dentro de la cual se inscribe la iniciativa de la NOM de calidad educativa.
La iniciativa de NOM del IV Congreso
La primera conclusión general del IV Congreso hace notar que para enfrentar los grandes desafíos nacionales, tales como la superación de la pobreza, el combate a la ilegalidad, el fortalecimiento de la democracia, la defensa del medio ambiente, la creación de empleos, la generación de riqueza, y la era tecnológica y del conocimiento, es necesario poner en marcha todo un mecanismo de coordinación y concertación en donde participen los principales actores del Sistema Educativo Nacional. Se sugiere además que tal mecanismo sea generado mediante una Comisión Nacional de Coordinación y Concertación para la Mejora Educativa Permanente, creada por decreto presidencial, en la cual participen: la SEP, el SNTE, la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO); la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), y la Federación Nacional de Padres de Familia.
La segunda conclusión del IV Congreso, relativa a la actualización del sistema educativo y la calidad de la educación, apunta hacia recomendaciones de reestructura del sistema y de cambio curricular, pero de igual forma indica que no sólo basta con transformar nuestro modelo curricular; también es preciso contar con los parámetros específicos que nos permitan definir lo que será educación de calidad, o su equivalente en créditos escolares, mediante un referente universal, aplicable a toda la matrícula para cada nivel en forma clara y con criterios explícitos. A partir de esta enunciación, el Sindicato señala que la manera que se propone para entender y mediar (sic) la pertinencia de la calidad de la educación, es construyendo una Norma Mexicana para la Calidad de la Educación; NOM que sería materializada por un equipo interdisciplinario de expertos en materia educativa () y que sería supervisada y operada por un Consejo Nacional () que funcionaría de manera autónoma al gobierno. Más aún, la aplicación de la NOM Mexicana para la Calidad de la Educación, no sólo se convertiría en la manera más eficiente de calificarla, sino en la vía para que la demanda potencial en educación esté en condiciones de elegir sobre bases de certidumbre y de equidad. Se concluye señalando que dicha norma tendría como misión el hacer las observaciones pertinentes a todos los oferentes de educación, tanto públicos como privados, a efecto de que los elementos de los que de ella dependen se obligaran a mejorarse consistente y permanentemente.
En la propuesta original emanada del IV Congreso, la NOM se orienta a la evaluación de la calidad educativa del sistema en su conjunto, no sólo la básica. Esto habría de modificarse en la presentación formal del anteproyecto.
La iniciativa de proyectar la NOM no fue incluida en el Plan Nacional de Desarrollo, pero sí en el Programa Sectorial de Educación 2007-2012, en el apartado de evaluación de la educación básica, en los siguientes términos: Crear una norma oficial mexicana que defina y avale los parámetros de calidad educativa, que incluya indicadores de gestión educativa e impacto del proceso educativo.
A partir de ese momento, la SEP tomó responsabilidad en generar el anteproyecto de norma oficial aunque sin definir plazo para ello. El SNTE, en cambio, avanzó en la formulación de su propio anteproyecto, el cual sería publicado en mayo de 2008. Para cualquier observador crítico de la política educativa, la actitud de complacencia de la SEP con esta propuesta del SNTE debe ser motivo de muy seria preocupación.