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Como se observo en las diferentes experiencias de otros países, para hacer significativa la participación social se debe considerar, necesariamente, cierto grado de toma de decisiones relevantes. Participar tiene sentido cuando hay una posibilidad de que las cosas pueden mejorar para todos los individuos, para sus hijos y para la sociedad en general. Una recomendación es que los comités de participación, en cualquiera de sus modalidades tengan la posibilidad de ejercer un presupuesto participativo y un curriculum participativo, de no vulnerar la gratuidad y laicidad de la educación pública. En este sentido, la evaluación de los programas educativos no debe ser atribución exclusiva del gobierno, es necesario abrir la forma en que se evalúan los resultados educativos, pero también el desempeño de los maestros, de las instituciones y de los funcionarios. La determinación de qué se evalúa también debe ponerse a discusión. La experiencia internacional muestra que la promoción de participación social no debe ser tarea exclusiva del sector educativo. Es importante por ello sistematizar las experiencias surgidas de la sociedad civil a través de movimientos sociales, organizaciones civiles, educación popular o culturas tradicionales. Los participantes se están formando desde ámbitos diferentes, y participar debiera ser un continuo aprendizaje a lo largo de la vida. Y como no todas las decisiones tomadas desde la participación social serán significativas sólo porque fueron tomadas democráticamente, las instituciones y especialistas deben apoyar el proceso y cuestionar los acuerdos cuando sea necesario, ocupando un lugar importante en el desarrollo de estos propósitos. Plantear objetivos de aprendizaje y desarrollo para quienes participan parece plausible y deseable. Entre los aprendizajes posibles está el de la formación de la ciudadanía al interactuar con instituciones gubernamentales, exigir cuentas, evaluar instituciones y funcionarios, así como aprovechar la experiencia para acceder al mercado laboral. Los participantes requieren de apoyo y de tiempo para formarse y fortalecerse, esperar que algo importante suceda antes de ello es poco realista. Colaboraron en este número Alejandro Canales, Daniel Cortés Vargas, María de Ibarrola, Marco A. Delgado Fuentes, Pedro Flores Crespo, Antonio Gómez Nashiki, Mery Hamui, Pablo Latapí Sarre, Aldo Muñoz, Carlos Muñoz Izquierdo, Maira Pavón Tadeo y Marisol Silva Laya. |