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El Programa Escuelas de Calidad: resultados y retos (3/4)

El objetivo del PEC supone profundas transformaciones en el sistema educativo nacional y, sobre todo, en las escuelas y la administración educativa, cuyas arraigadas tradiciones burocráticas suelen ser contrarias a la rendición de cuentas. En el nivel del sistema, el reto principal es transformar la forma en que se comunican y colaboran los distintos órdenes de gobierno (la Coordinación Nacional del Programa Escuelas de Calidad, CNPEC, y la Coordinación General Estatal, CGE,, de cada entidad) y capacidad de operación del programa a nivel federal. En el nivel de las escuelas se suponen cambios en la comunidad educativa importantes, tales como: compromiso de los directivos y maestros en el diseño y cumplimiento de la planeación estratégica escolar, así como en la participación de los padres de familia en la toma de decisiones y en la capacidad de la escuela para comunicarse con la CGE.

Hay varios retos de tipo organizativo todavía por cumplir en el sistema educativo: primero, su capacidad para relacionarse intergubernamentalmente de forma efectiva; segundo, su capacidad de monitorear y dar seguimiento a los procesos de transformación efectivos en las escuelas; y tercero, la capacidad de operar con la estructura organizacional con que cuenta, en el contexto burocrático-administrativo de la Subsecretaría de Educación Básica.

  • El primer reto tiene relación con el esquema de coparticipación en que opera el programa; requiere de la existencia de relaciones intergubernamentales que le permitan cofinanciar, capacitar y asesorar en el modelo de gestión estratégica en cascada (CNPECà CGE à escuelas). El PEC manifiesta tener un espíritu federalista y señala que requiere de la coordinación con los distintos niveles de gobiernos estatales y municipales. En este marco se ha buscado promover la corresponsabilidad para la correcta operación del programa en las entidades. La CNPEC y las CGE deben ser un soporte interinstitucional para vincular, articular y potenciar los fines y objetivos del programa, ya que en la medida que se logre una correcta vinculación entre gobierno federal y estatal, así como entre ellos y las escuelas, se podrán conseguir los objetivos de la capacitación, seguimiento y evaluación.
  • El segundo reto es atender los problemas de información, pues la creación del PEC coincide con la búsqueda de sistemas de información eficientes en la administración educativa. El programa ha buscado crear primero, y fortalecer, después, su capacidad para monitorear y dar seguimiento a su operación a través de la información sistematizada para conocer la demanda, las características y los problemas que enfrentan las escuelas beneficiadas, el uso de los recursos, así como instrumentos para conocer el grado de satisfacción de sus beneficiarios. El programa cuenta con el mecanismo para recabar la mayor parte de esta información que debería estar contenida en el Sistema de Información del Programa Escuelas de Calidad (SIPEC); sin embargo, este sistema no ha logrado aún operar con regularidad por lo no se cuenta con información sistematizada que le permita dar seguimiento a la operación del programa en las escuelas ni medir el costo-efectividad de las acciones.
  • El tercer reto para el PEC consiste en reconocer la enorme diversidad que hay en la educación básica nacional y atender las necesidades diferenciadas. Si se considera que los contextos escolares son muy diversos, también se debe considerar que lo son las necesidades educativas y las capacidades de cada comunidad escolar; es decir, la capacidad de gestión, interpretación y ejecución de los objetivos del programa pueden ser divergentes. El PEC plantea, desde su creación, que la transformación para la mejora en las escuelas es una decisión que debe asumir la comunidad escolar. Este tipo de reformas tendrían que ser asimiladas sin dificultad en condiciones en que se han creado mecanismos de rendición de cuentas y una orientación de la acción colectiva hacia resultados. Por lo anterior, los conceptos de calidad, innovación, plan estratégico de transformación escolar, evaluación y rendición de cuentas incluidos en el centro del programa, son difícilmente comprensibles en un hábitat clientelar, como bien podría caracterizarse a la burocracia educativa en México, en el que predomina la baja capacidad de orientación estratégica, la baja responsabilidad y la costumbre de opacidad informativa.

Es en la escuela donde se concretan las formas de enseñanza y convivencia cotidiana entre quienes la integran, los estilos de dirección, la identificación de la importancia de las prioridades educativas del plantel y los tipos de participación de los padres de familia y la comunidad. Estas prácticas de organización y gestión son resultado de las características específicas de cada escuela, que a su vez se derivan de su historia particular, así como de las formas de estructura de las relaciones clientelares entre docentes, directivos, supervisores escolares y administración estatal.

Comentario final

Se debe reconocer el valor de la propuesta del PEC en términos de una auténtica estrategia de reforma cualitativa de la educación, que reconoce el valor y centralidad de las escuelas en el proceso educativo. Se trata de una estrategia que fue diseñada de manera tal que lograra rebasar la contingencia acostumbrada de las transiciones sexenales de gobierno. Es decir, desde su inicio, se pensó en el PEC como una política de Estado plausible que fuese capaz de transitar desde su puesta a prueba como programa, hacia una política. Sería difícil imaginar sin el antecedente del PEC, el diseño de los nuevos programas centrados en las escuelas (como los de Escuela Segura, Adopta una Escuela, Mejora de infraestructura) y la creciente participación de grupos sociales en la educación básica.